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SM 26: Tan poco lunes
Las calles recogían a la gente que escupían las barras de las casetas con el vaso en la mano.
14 de septiembre 2026
Hervía Oviedo el fin de semana bajo el sol de este septiembre que juega a ser julio. Las calles recogían a la gente que escupían las barras de las casetas con el vaso en la mano. Encontrar mesa en el Bombé es una hazaña, casi un milagro. Hay quienes madrugan como si estuviesen en Benidorm para poner la sombrilla.
Las diferentes zonas de este San Mateo hacen que dentro de la misma fiesta uno pueda elegir el ambiente que prefiera y en el que se encuentre mejor: hay para todos –o casi. Pero esta dispersión hace que la ciudad parezca más vacía, no tan vivida ni imbuida por ese espíritu de celebración que antes copaba todo.
Los estragos del sábado se notaron poco de cara al domingo, porque el ritmo de cañas que servían Carmen y Saray en la caseta del AY CARMELA no descendió ni un ápice. Sería el calor, la sed que infunde San Mateo o la dipsomanía de todos los que nos acercamos por allí, pero qué manera de servir.
El domingo lo remataron Chimo Bayo y King África, abriendo una ventana al pasado donde todos nos veíamos más jóvenes y parecía que éramos mejores. El público bailó, cantó y aguantó hasta el final; así que no se extrañen si en el banco o en la frutería les reciben hoy con bostezos y ojeras.
Este lunes mateíno es quizá uno de los menos lunes del año, porque Oviedo tiene la vista puesta en lo que se va a tomar cuando salga de currar. Empezar la semana así da gusto, y aunque se baje un poco el pistón estos días –el cuerpo y la cartera lo agradecerán– disfrutaremos de San Mateo al máximo, que luego pasa rápido y estamos un año echándolo de menos.
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