__MESSAGE__
Los novios de mis exnovias
Yo me asomo a las vidas de estos señores con una curiosidad casi biológica, como de antropólogo retirado.
8 de abril 2024
Yo me asomo a las vidas de estos señores con una curiosidad casi biológica, como de antropólogo retirado.
Uno de los fenómenos más salvajes que me impide desengancharme de Instagram es gozar de la posibilidad de conocer, casi mejor que a un amigo, a los actuales novios, cuando no cónyuges, de aquellas chicas con las que alguna vez experimenté algo cercano al enamoramiento. Cada vez que me encuentro con alguna parejita feliz en mi pantalla no puedo evitar cotillear al muchacho, observar sus aficiones, si tiene tipín y pelazo, de qué equipo será. Investigo si tiene fotos con su madre, que es algo que humaniza siempre, y si puedo escalo medio árbol genealógico. En mi delirio trato de llegar a la anterior pareja, que vendría ser la exnovia del novio de mi exnovia, y entre ella y yo se crea un vínculo extrañísimo pero aun así morboso a pesar de mi inexistencia en su cabeza. Pero no me importa, yo sólo pienso tú y yo estuvimos con dos personas que ahora esperan un hijo y están mirando pisos por Valdebebas, no sé si eso significa algo pero conozcámonos por si acaso y pongamos verde a ese par de gilipollas con pésimo gusto.
Mi afición no responde a un vicio sadomasoquista fruto de ese placer desconocido y perverso en exagerar el duelo, en dar a entender que nunca nadie sufrió tanto por un desamor. No. Yo aquí soy de la teoría -aunque a veces me cueste más la práctica- de Milena Busquets, quien afirma que somos muy tontos con las rupturas y el sufrimiento implícito. Yo me asomo a las vidas de estos señores con una curiosidad casi biológica, como de antropólogo retirado. ¿Pero qué coño tendré que ver yo con este tío? ¿qué tendré yo que ver con los novios de mi ex novias? ¿podríamos ser amigos? ¿a estas alturas? ¿incluso en nuestro orgullito de heterobásicos?. Lo único que nos une es que ambos estuvimos pillados hasta el tuétano de la misma pava.
Y da igual no comprender cómo es posible que a esa chica, con la que estaba convencido que nacimos diseñados el uno para el otro, que en nuestro código de lenguaje secreto y canciones con dedicatoria todo cobraba un sentido especial, que nunca nadie se reiría tanto y tan bien como nosotros dos; cómo es posible que todo eso lo pueda desarrollar con otro fulano con el que no guardo ningún parecido. En fin, el amor siempre estrena risa, que diría Garci. Y yo todo esto lo entiendo por mucho empeño que ponga en no entenderlo, ¿pero cómo no iba a ser así? si seguimos siendo tú y yo pero somos personas distintas ya. ¿O acaso mantienes contacto con esas amigas inseparables de la universidad?
Me gusta pensar en la idea de hacer una especie de reality, de contactar con todos los novios y maridos de mis ex y meternos en un avión, a lo Relatos Salvajes. Irnos yo que sé, lo que elijan ellos, a una casita rural en la montaña palentina, mismamente, a experimentar con drogas de diseño. O a un festival de techno, o a una despedida de soltero a perder la dignidad. Lo que ellos quieran. Estoy seguro de que nos llevaríamos todos genial. Y cuando en unos años uno de ellos me informe de su divorco con una mujer de la que yo ya no recuerde ni voz ni nombre ni olor, el tipo lo hará consciente de haber perdido una esposa y quizá una custodia, pero de seguir teniendo un amigo para el pádel.
Nacimos solos y morimos solos, únicamente a través del amor podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos, pero es eso, mera ficción. Menos mal que siempre nos quedará la amistad.
Sigue a Luis Alonso Agúndez
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Luis Alonso Agúndez
¿Qué opinas?
Sin comentariosLa mejor anécdota del mundo
Por Luis Alonso Agúndez
Traté de encuadrar lo mejor que pude, haciéndome el ducho en la materia, disimulando el temblor de la mano. Nunca en mis 22 años me había dirigido la palabra una mujer así.
Vozinha por un día
Por Luis Alonso Agúndez
Me emocionó, eso sí, el tal Vozinha. Me emocionan estas historias. Héroes inesperados al borde de la jubilación, nombres que nadie ha oído nunca que, por un día, copan las portadas y se cuelan en las conversaciones de medio planeta.
Brasil 2014: Funeral en directo
Por Luis Alonso Agúndez
Le pasó a Francia en 2002. A Italia le sucedió lo mismo en 2010. Y nosotros, que no somos más guapos que nadie, no íbamos a estar exentos de la maldición del campeón. Es tradición entre campeones del mundo fracasar estrepitosamente en la edición mundialista en la que se defiende corona, hacer un ridículo descomunal que nos haga comprender que oye, por aquí ya no es, un poco como ese amigo tan necesario que de vez en cuando te dice que tienes que parar.
La mejor anécdota del mundo
Por Luis Alonso Agúndez
Traté de encuadrar lo mejor que pude, haciéndome el ducho en la materia, disimulando el temblor de la mano. Nunca en mis 22 años me había dirigido la palabra una mujer así.
Por lo que venga
Por Álvaro González
La cafetería de un alvia es una radiografía de pasajeros. Más ahora, pues uno sabe cuándo entra en uno de esos trenes dirección a la capital pero no cuándo sale, por lo que entiendo que la gente se reúne en ese bar andante como si de la última cena se tratara.
No sex #62: 'Lost in translation'
Por Carla Mouriño
Debía de tener unos 20 años cuando vi por primera vez ‘Lost in translation'
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Luis Alonso Agúndez
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES