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Quedará la ilusión
Estaré eternamente agradecido a este grupo de jugadores y a este Seleccionador.
16 de julio 2026 · 2 comentarios
Estaré eternamente agradecido a este grupo de jugadores y a este Seleccionador.
Esta carta de Luis responde a una de Miguel que podéis leer aquí)
Alborozado Miguel,
Flipo con que en este Mundial, al que ninguno de los nos acercábamos con especial ilusión, y que quizá por ello nos inventamos este juego de cartearnos, justo en este Mundial vayamos a jugar la final y quién sabe si el domingo de madruga estaremos buscando en el cielo qué estrella ha caído directa a nuestro pecho.
Quedará la ilusión es el nombre del originalmente blog y luego libro que Carlos Marañón y Galder Reguera parieron durante Rusia 2018 y en el que está inspirada esta correspondencia, siempre con todo el respeto y admiración que profesamos a los autores. Y a ese concepto, al de la ilusión, es al que debemos aferrarnos con todas nuestras fuerzas de aquí al domingo. Lo confieso. Tengo miedo, Miguel. Creo que Argentina es favorita siendo peor equipo, tan paradójico es el fútbol cuando quiere. No requiero de mis mayores esfuerzos para visualizar un escenario de partido en el que la Albiceleste se sienta cómoda. Me parece homérico mantenerse al margen del juego subterráneo que imponen. Ahí son imbatibles. Si queremos la segunda estrella, será menester mantenernos ajenos a sus provocaciones, a sus patadas disimuladas, a la permisividad arbitral que sin duda existirá. A su cancherismo, que no es más que un eufemismo para difuminar lo macarra, agresivo y sobreactuado de su fútbol. Tienen otras virtudes, claro. Un corazón enorme, unas ganas desmedidas por ganar, talento a raudales. Y tienen a Messi, argumento suficiente como para concederles el favoritismo.
Pero tengo motivos para la fe. Me refugio en el esfuerzo colectivo que tan bien señalas en tu carta. Considero que, además de buenísimos, nuestros jugadores son muy inteligentes. Para ganar la final no solo bastará con bordar el fútbol como ante Francia. También tendremos que ser más listos que ellos. Estar por encima del ruido y del barro, coger el partido por la pechera, hacerlo nuestro, metérnoslo en el bolsillo. Hacerles sentir incómodos a partir de nuestra propia comodidad.
Y un argumento del que ellos hacen bandera y en el que no esperan ser superados. La testosterona. Su pongan huevos, muchachos. Sí, Miguel, España tiene más cojones que Argentina. Perdóname el exceso de virilidad y lo burdo del término. Cojones no es dar tres patadas en los primeros diez minutos de partido, no es hacerse el cancherito con el rival más joven. Cojones es pedir la pelota cuando nadie la quiere, recibir y buscar al compañero libre, y una vez encontrado volver a pedirla y volver ofrecerle una línea de pase. Cojones no es comerse al árbitro ni hacer gestos a la grada cuando no te pitan una falta, sino volver a encarar al defensor aunque no te haya salido el regate las tres veces anteriores. Es seguir jugando como mejor sabes hacer, como lo has hecho todo el torneo y gracias a ello has llegado aquí. Es Pedro Porro tirando una pared en la frontal y dándose el lujazo de dedicar un segundo a pensar cómo definir ante el portero. Cojones es seguir confiando en ti, en tus compañeros, en la fortaleza del equipo aunque vayas perdiendo y queden cinco minutos. Es tirar la línea de fuera de juego a 40 metros de tu portería, es Cucurella mordiendo al extremo incluso con amarilla, es Unai Simón sacándola jugada presionado por dos delanteros. Es Oyarzábal como un témpano ajustando el penalti. Ellos también tienen, tampoco seamos cínicos, aunque menos de lo que creen. Cojones no son Otamendi o De Paul poniendo el pechito al rival, cojones es Messi anoche levantando el partido porque no concibe no hacerlo. Así que sí, Miguel, si el partido se reduce a una cuestión de testosterona, España va a ganar.
Pero esta carta no es solo un alegato a favor de la ilusión. No quisiera despedirme sin referirme a otro sentimiento que me despierta este equipo, la gratitud. En nuestra primera carta te contaba que me estaba costando aficionarme a esta Selección. En otra te hablaba de un partido en el que Rodri me desesperó. En la siguiente confesaba que no soporto a los argentinos cuando de fútbol se trata. No sé cómo lo verás tú, pero tengo la sensación de que nosotros dos, inocentemente, a través de estas cartas, hemos ido diseñando un cuento, una historia circular con un último capítulo por escribir. Y que, gracias a este vínculo digital que hemos construido desde el primer día, somos también partícipes, a nuestra manera, de una empatía con la Selección Española que, al menos yo, no sentía desde hacía muchísimo tiempo. Por eso siempre estaré eternamente agradecido a este grupo de jugadores y a este Seleccionador. Mejor dicho, a este equipo. También a ti, por tomarte tan en serio esta loca propuesta, por dignificarla como has hecho, y a Fer, por permitirnos esta frivolidad maravillosa. De la Fuente dijo después del partido de Francia que quizá ellos tenían mejores jugadores, pero que España era el mejor equipo del mundo. La fuerza del común, como bien señalas. Sí, sin duda. Quedará la ilusión.
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2 comentariosQuerido Luis, querido Miguel
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Querido Luis, querido Miguel, Os escribo esto un jueves por la mañana. Faltan tres días para la final.
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