__MESSAGE__
Los pasos que (no) dimos
Viajar en los trenes que perdí, desandar lo que anduve.
16 de septiembre 2026
Hay una estatua en Cádiz que huye de sí misma. Es la de Carlos Edmundo de Ory, poeta y escritor gaditano cuyo recuerdo en piedra no solo sueña con irse del lugar, sino que se va. Y es en el mármol del que escapó el bueno de Carlos Edmundo donde vive su nombre escrito, pero no él. Aún así basta con seguir sus propias huellas para alcanzarle un par de metros más adelante –porque sí, aquí somos flojos hasta para huir–.
Son esos pasos que él nunca llegó a dar los que me hacen preguntarme siempre dónde habitarán realmente esas huellas. Tal vez son los que nunca se atrevió a dar para tirarse por el precipicio o los que le hicieron seguir adelante con algo en lo que no terminaba de creer pero que, gracias a darlos, consiguió ganar alguna batalla personal.
El caso es que el poeta no es el único que yace sobre los pasos que nunca dio; realmente somos todos los que vivimos entre lo que fue y lo que pudo ser. Y reconozco que, de vez en cuando, me gustaría poder entrar a curiosear en la otra vida que habría tenido.
Porque si con una vida a veces cuesta, uno no se conforma nunca con nada y quiere dos para equivocarse en ambas.
Quiero edificar una casa con los posos del café, y subastar las joyas que nunca heredé. Alimentarme de los peces que nunca pesqué, bailar las canciones de las discotecas de las que me marché. Viajar en los trenes que perdí, desandar lo que anduve. Quiero saber qué hubiera sido de Robert Redford en Memorias de África si no se hubiese montado en aquella avioneta o de Morante de la Puebla si nunca hubiese cogido muleta. Quiero ser un extranjero en la caleta. Quiero saber por qué te fuiste y cómo tomas el café. Aunque, realmente, nunca sé del todo qué es lo que quiero.
¿Qué opinas?
Sin comentariosOrgulloso de los nuestros
Por Álvaro González
¿Sabías que en “La bola negra” la provincia de Cádiz juega un papel fundamental? Seguro que sí, porque si estás leyendo esto eres listísimo. Y guapísimo también, que nunca se te olvide.
El verdugo
Por Álvaro González
Las agujas del reloj marcaban las doce de la mañana de un día rutinario de oficina cuando un grito estremeció al personal.
¿Cristales sucios? Niños felices
Por Álvaro González
En un mundo cada vez más gris y monótono, un grafiti o una pintada es una forma de quejarse al mundo.
Volver a fumar
Por María del Mar Ramón
Nunca he sido una fumadora comprometida. Quizás lo era de adolescente, pero rápidamente el cigarrillo fue sustituido (o más bien combinado) por el alcohol, con el que sí tuve un problema y cuyo abandono me tomó años y un cambio de vida de moderada radicalidad.
You can't over-wet: fundamentación nostálgica del diario íntimo
Por Rodrigo Curicó
Me veo especulando qué texto va en qué sitio, cuál cuento va a qué concurso, qué es lo que me conviene terminar primero, y así gasto a veces más tiempo en compartimentar o direccionar que en escribir.
Mi diario no es como el de A. Flora P. (Acto III)
Por Rocío Collins
En un punto de la serie de Aquí no hay quien viva, se murmura a sí misma: ¡Tengo trabajo, tengo amor, para que luego digan que el horóscopo miente!
Suscríbete a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro González
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES