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¿Qué es una casa?
Mi casa en Madrid son los amigos que voy haciendo, la atención que les presto, la curiosidad que siento por ellos.
10 de septiembre 2026
Hay palabras que tienen una relación inmediata con mis emociones. Incluso, si alguna me encuentra floja de papeles, solo escucharla puede hacerme llorar o reír. Cuando hablan del “cuidado”, por ejemplo, tiendo a sentir una angustia irremediable. “Chiribiquete” (un lugar de colombia), en cambio, casi siempre me hace sonreír. Me hace pensar en los años de la primaria, en mis amigas de la niñez, en la inocencia de aquellos chistes que no tienen sentido en el presente. Las palabras tienen un vínculo directo con mi historia, con mi pasado y con mi identidad. No digo nada nuevo. Sobre todo esto ya elaboraron mejor desde Wittgenstein hasta Lacan, y no puedo escapar a ello. Por estos días la palabra que me cuestiona, que hace detener mis pasos y plantea preguntas imposibles de responder es un verbo: volver.
Supongo que todos los migrantes tenemos una relación compleja con el retorno. En mi caso hay un tema que lo dificulta desde hace unos años: una casa. Pasé más de diez años en Buenos Aires y, como al quinto o sexto, entendí que yo iba a Colombia, pero yo volvía a Argentina. Sin embargo, había cosas que me ataban a mi lugar de nacimiento: mi familia, mis amigos, mis hermanos y una casa. La casa en la que había crecido, donde todavía tenía un cuarto, donde todavía había un pasado que esperaba a que yo volviera cada tanto. Esa habitación no era un museo, sufrió mutaciones a lo largo de los años. Cada que vez que iba, me encontraba con que mi mamá había puesto una máquina nueva para hacer ejercicio, o que se había convertido en lugar de acopio de otras cosas que no encontraban su puesto. Pero yo volvía ahí. Todos decían que esa siempre iba a ser mi casa, y yo sentía, a lo lejos, que no importaba cuántas cosas me salieran mal, yo siempre tendría una. Después llegaron las mudanzas, los movimientos inmobiliarios, vender esa casa y mudarse a otra, y a otra, y a otra. Hasta que no quedó ninguna. Después llegó también el duelo de mi padre y casi todos esos espacios quedaron obsoletos. Ya no eran más que ladrillos apilados uno sobre otro, ya no quedaba ningún hogar allí. También se vendió esa casa y cada uno hizo lo suyo con lo que había quedado. Mis hermanos construyeron sus hogares, mi mamá se mudó de ciudad sigueindo un sueño, la esposa de mi padre hizo lo propio. Me sorprendió que, después de tantos años de haber emigrado, no tener una casa a la cual llegar, no tener un lugar que albergara una historia y un pasado, se pudiera sentir triste de nuevo.
Ahora estoy acá, en Madrid. Ya no siento que tenga a dónde volver en Buenos Aires, porque dejé la casa en la que vivía allí. Ya no tengo lugar al que volver en Bogotá porque no vive casi nadie de los que vivían. No tengo hijos, no tengo personas a mi cuidado, no tengo que trabajar desde ningún lugar. No hay nada que realmente me arraigue a ningún territorio. Además, no tengo propiedad porque soy millenial y esa idea todavía se presenta como una fantasía difusa. Pero incluso si pudiera comprar una casa ¿Dónde sería? ¿En Bogotá, de donde soy pero no vivo? ¿En Buenos, Aires de donde fui pero ya no estoy? ¿En Madrid, donde no soy nada?
Me pregunto entonces qué es una casa. Luis Chaves dice que la construcción de una casa comienza por los secretos que va a resguardar. Si mis casas anteriores no existen ¿mis secretos antiguos tampoco? Una casa, entonces, son mis secretos nuevos.
En este extraño momento de mi vida, en este año que parece un purgatorio inestable y bello, me veo obligada a pensar una casa como algo más abstracto que todo lo que se ha enseñado; más pequeño, que pueda llevar siempre conmigo. Una casa que pueda habitar en la incertidumbre y el movimiento.
Mi casa en Madrid son todos mis afectos: los nuevos y los viejos. Mi casa es siempre la gente a la que quiero.
Mi casa en Madrid son los desayunos con yogurt y café.
Mi casa en Madrid es la voz de mi mamá, la risa de mis hermanos al otro lado del teléfono, los audios de whatsapp.
Mi casa en Madrid son los lugares a los que voy muy seguido y ya me saludan con familiaridad.
Mi casa en Madrid son los amigos que voy haciendo, la atención que les presto, la curiosidad que siento por ellos.
Mi casa en Madrid es salir a correr cada tanto, es entrenar todos los días, es repetir las rutinas una y otra vez hasta que se sientan cotidianas, como si siempre hubieran estado ahí. Mi casa son mis rutinas. Mi casa son mis repeticiones.
Mi casa en Madrid es escribir a la noche. Es escribir por el día. Es escribir. Mi casa es escribir.
Mi casa en Madrid son los intentos desesperados por vencer la diferencia horaria y no perderme de la vida de mis amigos y amigas de otros lados.
Mi casa en Madrid son las calles que camino a la madrugada.
Mi casa en Madrid es cruzar el retiro, andar en metro, esquivar Gran Vía, odiar el calor.
Mi casa en Madrid son las librerías que me gustan, son los cines que frecuento.
Mi casa en Madrid son los acentos de todos los lados de la gente que camina por la calle.
Mi casa en Madrid es la biblioteca pequeña que voy construyendo. Son los libros de autores locales que desconocía, es la nostalgia por los libros de los amigos y las amigas y extrañar mi biblioteca que quedó lejos.
Mi casa en Madrid son las promesas de las visitas.
Mi casa en Madrid son los museos. La emoción de ver obra, el instante de placer ante la belleza.
Mi casa en Madrid es contemplar. Pasar mucho tiempo mirando gente pasar.
Mi casa en Madrid es tocar perritos ajenos en la calle. Es extrañar a mi perra. Mi casa es extrañar.
Es tratar de convencerme de que estoy en el lugar que me corresponde, en el que tengo que estar. Es dejar de preguntarme por las otras vidas posibles. Un migrante siempre lleva consigo la nostalgia: siempre está en un lugar donde algo falta. Es así, es la decisión que tomamos, es la verdad a la que tenemos que acostumbrarnos a cambio de la emoción, la expansión, el mundo y la pluralidad. Es el tributo que tenemos que pagar por ello. Pero no se puede deshacer el efecto de la palabra: volver volver volver ¿A dónde vuelvo si no tengo una casa? ¿Qué es una casa?
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