Deportes

Mundial 26: Otra vez Mikel Merino

Necesitados de héroes y referentes, se ha destapado Mikel Merino como el estandarte de todo lo bueno que tenemos y somos capaces de lograr.

11 de julio 2026


Mikel Merino se impuso otra vez a la desesperación y el miedo de todo el país. Cuando parecía que la prórroga iba a imponerse y en los bares temblaba la peña y se acababan las cervezas, Merino cogió un rebote, reventó el balón y esculpió con ese 1-2 definitivo el pase a semifinales de la Selección Española. Es difícil hacerlo una vez, y él ya lleva tres; conseguir hacer de la excepción una rutina está al alcance de pocos, y lo está en las botas del de Pamplona.

España fue superior durante el partido, pero algo no funcionaba cuando llegaban al área. Mucho balón, mucho toque y mucha calidad, pero sin ser capaces de encontrar puerta, y no es algo nuevo en este equipo. Hasta ahora les ha ido bien, está claro. El peligro viene en este tramo final del campeonato; esperemos no tener que lamentar oportunidades perdidas si no salimos campeones.

El centro del campo fluyó más con Fabián que con Pedri, un cambio lógico en el once inicial, porque el del Barça no acaba de estar enchufado. Con el equipo más unido, la presión de los españoles era mayor. Las oportunidades se presentaban, pero no conseguían materializar ninguna. De un balón que robó Lamine, pasó por Porro y tiró Olmo, Fabián supo ver dónde caía esa pelota rechazada por el portero y marcar el primero. Todo estaba controlado y de cara para la Selección, hasta que en la primera llegada de Bélgica Charles De Ketelaere empató. Por muchos récords que cargue a sus espaldas, no acabo de fiarme de Unai Simón; creo que es algo compartido por muchos, y con razón.

Todos los que llegaron tocados están empezando a dar su mejor versión, pero Lamine no acaba de explotar y hacer ese partido que le permita dar el puñetazo en la mesa y erigirse como jugón absoluto, leyenda y faro de un equipo llamado a alcanzar cotas de excelencia inimaginables. Tiende a abusar de la jugada individual, del regate, dejando destellos de genialidad, pero sin finalizar ni ocasionar mucho peligro. Si tiene que estallar, el momento perfecto es contra Francia.

Lo que están generando estos chavales es palpable en las calles. El país, que no pasa por su momento más boyante, se une para ver a España, llevando con orgullo la camiseta —no importa si es oficial o falsa—, de tal modo que parece haberse implantado como el uniforme oficial.

Necesitados de héroes y referentes, se ha destapado Mikel Merino como el estandarte de todo lo bueno que tenemos y somos capaces de lograr. El martes no puede haber piedad contra los franceses.

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