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No sex #66: Llamada o whatsapp, esa es la cuestión
¿Podré yo defender que pensar las palabras que se van a elegir tiene un punto de romanticismo?
26 de agosto 2026
Trataré de explicar los entresijos de esta guerra que pretendo iniciar, aun a riesgo de quedar damnificada. ¿Te gusta más llamar o escribirle por WhatsApp? No hablo de tus amigos, no hablo de tu familia, hablo de tu ese-qué-sé-yo, de tu pareja, de tu casi-pareja.
Ocurre que los vínculos que requieren y ofrecen ciertos niveles de intimidad se enfrentan a la disyuntiva anual de los días separados por verano y una celebrada* bifurcación de planes. Las vías de comunicación entonces se erigen como las autopistas de las relación,se vuelven carreteras por las que circula (o no) el amor.
*El reto*
Creo que para dilucidar este asunto necesitamos distinguir a las personas Whatsapp (W) de las personas Teléfono (T). Mensajito versus ‘como toda la vida se ha hecho se llama a la gente y se conversa’. ¿Es el W una persona más tímida y callada y el T alguien que necesita gritar a los cuatro vientos sus historias? ¿A qué corresponden esas diferencias?
Podríamos juntos pensar en qué preguntarles** para resolver la incógnita: ¿Cuentas lo que te va ocurriendo a cuentagotas o prefieres esperar y contar las cosas de golpe? ¿Empiezas un libro y si no hablas por teléfono con esa persona no se lo cuentas o mandas una foto al empezarlo? ¿Tiempo medio de respuesta de WhatsApp? ¿Eres un obseso del control o estás abierto a la improvisación? Cuando reservas en un restaurante y sólo te da la opción de llamar: ¿cuánto te molesta del 1 al 10?
*Las salidas*
Confesaré mis pecados: soy una gran texteadora, es decir, vivo mandando mensajes de texto por WhatsApp y me parece bien. Amo el texto. Por qué si no iba a escribir tantas columnas. El texto es importante para mí, mi estado natural. Probablemente muchos de los que me leáis por aquí nunca hayáis escuchado mi voz y está bien que sea así, menos mal, sólo nos faltaba otra voz más que escuchar.
Pero me están evangelizando para llamar más, escucho voces de cambio. He recibido comentarios que absorbo y a los que veo gran sentido. Pocas cosas como la voz o el tono para percibir al otro. Es verdad. Media horita de charla versus doce horas texteando, bueno, podría ser, a mí es que me gusta escribir y no me importa estar más tiempo. ¿Se busca en la llamada una optimización del tiempo?
¿Podré yo defender que pensar las palabras que se van a elegir tiene un punto de romanticismo? Ese momento de escribir y borrar, repensar qué verbo usar, ocupar el silencio sin tener que romperlo. Escribir me posibilita la plena atención, llamar me permite caminar, comprar, hacer cosas mientras. Y no quiero. Escribir me mantiene en una pantalla y no en dos. En el mensaje me encontré riendo yo como una idiota frente a mis amigas, en los favoritos de WhatsApp hay declaraciones imborrables y grabadas en la historia que me sirven para recordar cuánto amé y cuánto me amaron (aunque eso haya podido tener finales dispares).
Si defiendo alguna llamada es la estúpida, la de mirar al techo mientras se habla. O tomar vino en videollamada. Si defiendo algo, en términos generales, es la concatenación de conversaciones sobre todo y nada, el debate sobre las ganas de verse, el hablar para amar.
*la celebro yo porque me parece muy sano que las parejas tengan planes por separado. E igualmente también estoy metiendo en la cesta a las casi-parejas y rollos intensos de la primavera.
**si alguna vez caíste en una de estas webs de test de personalidad y necesitaste hacerlo para saber quién eras, podrás tener voz en este entierro. Para qué llamar a un psicólogo, de qué nos sirve la antropología, nosotras crecimos con los tests de la Super Pop, que fueron escalando a complejos tests que alguien en Sillicon Valley decidió que eran claves para conocernos mejor y, sobre todo, para que cualquier persona de Recursos Humanos juzgase a alguien de forma veloz en una contratación. Recientemente yo hice un test sobre qué tipo de ‘creativa’ soy. Asumiendo que yo soy creativa. Porque al test siempre se va con el ego inflado.
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