Oxígeno, Marta Jiménez Serrano (Alfaguara, 2026)

17 Un yo universal. Lo que hemos narrado en tercera se convierte en una primera. Esto es real. La voz que nos habla lo vivió. Me lo creo.

Evento relacionado
al
·

Taller de escritura creativa: El trauma y el texto

Sesión 1: Dar cuerda a la realidad - el arranque de la novela

Hay una mujer tirada en el suelo del cuarto de baño1. La mujer está inconsciente2 y el suelo del baño es gris claro3. Sus brazos y sus piernas están en flexiones poco habituales, como una muñeca abandonada con despreocupación en el suelo porque ya está la merienda4. Las bragas5 a mitad de los muslos6. Los vaqueros en los tobillos7. Una gota de orina dorada y brillante8 al final del caracolillo del pubis9, como un último efluvio10 de vida. Pero hay otro11: un reguero de sangre12 oscura13 que se extiende con parsimonia14 sobre el suelo gris claro15.

Es el sábado 7 de noviembre de 202016 y la mujer que está tirada en el suelo soy yo17. El hombre que acaba de abrir la puerta del baño y contempla la escena18 desde el vano19 es Juan, mi novio. Me llama para que20 me despierte. No me despierto21.

La literatura necesita una trama22, y aquí no hay trama: simplemente alguien inconsciente en el suelo, alguien muriéndose, con causa por lo pronto desconocida.

La literatura necesita un sentido23, y aquí no hay sentido: es absurdo abrirse la cabeza contra el suelo una mañana de sábado por culpa de quién sabe qué24 —por culpa de otra mujer25 que a 9.35726 kilómetros de distancia está ahora27 poniéndose crema hidratante frente a un espejo de diseño28—.

La literatura necesita una estructura lógica, y aquí no hay estructura lógica: qué vino primero y qué después29. Cómo recordarlo30.

Así que no sé si esto es literatura. Pero esto es lo que pasó31.

---

1  Frase corta. Directa. Frialdad. Minimalismo. Tercera persona. Presente de indicativo. Renunciar a la adjetivación, renunciar a la flexión sintáctica, renunciar a la exuberancia de estilo. Mecanicismo oracional para expresar un objetivismo radical que tan solo muestra la realidad “tal como es”, para que la emotividad surja en la mirada. Hacer dueño al lector de las emociones. Generosidad, entrega, humildad.

2  Introducir muy pronto un elemento alarmante para captar la atención. No recrearse en él para que se sienta ese efecto de frialdad minimalista que facilita y apremia a seguir adelante.

3 Articular narración con descripción en una sola frase reducida a sus mínimos elementos. No introducir marcas demasiado particulares, a mayor amplitud y vaguedad de lo representado mayor es el grupo que puede identificarse: “mujer” y “gris claro” son elementos suficientes para dibujar un mundo compartido.

4  Una vez cogido el ritmo rápido de la frase corta se puede introducir una oración más florida. Léxico preciso, racionamiento de las comas para no incordiar con subordinadas, imagen concreta y visible coordinada con una alegoría de cierto lirismo nostálgico. Una imagen muy privada pero absolutamente común puede ser ideal para generar un efecto de nostalgia íntima compartida. Todo el mundo ha tenido una muñeca, todo el mundo entiende el símbolo de esa muñeca tirada en el frenesí de la tarde infantil. Aporta gravedad emotiva a la escena, es muy visual, el lector recordará su propia muñeca.

5  Las palabras propias de la intimidad puestas en público hacen sentir que algo se revela, algo que no suele ser visto se está mostrando en este texto.

6  Freno de mano. Vuelta a las frases mínimas.

7 Equilibrio rítmico: dos frases cortas, una larga; dos frases cortas, una larga.

8  “Gota de orina”, “dorada”, y “brillante”, tres partículas para una misma idea, si es gota de orina se presupone que es dorada, y un líquido dorado bajo la luz blanca del baño, por necesidad brilla. En cambio, el encadenamiento de lo mismo da gusto al lector porque hace sentir como un lazo en un paquete que ya está cerrado, no sirve para nada pero es lo que suelen poner en los paquetes de marcas caras y gente rica, ¿no? Da glamour, vaya. Que ese lazo, precisamente, se ate en un ámbito tan desterrado a lo soez como es la gota de orina en el pubis le otorga además un efecto de transgresión emocionante para el lector, ¡y todavía apenas hemos empezado!

9  Para efectivamente no caer en lo soez es aconsejable equilibrar la imagen con eufemismos de referencia confusa pero que endulzan un poco el bocado para que no resulte ordinario. “Pubis” es una palabra fina, y “caracolillo”, sea lo que sea en este contexto, lleva la imaginación hacia las formas áuricas de las conchas marinas en litografías y conquilogías de finales del XVIII.

10  Palabra culta recientemente revalorizada y útil casi en cualquier párrafo. Aporta distinción y demuestra dominio del lenguaje.

11  En vez de articular las dos figuras en una oración, una buena segmentación con signos de puntuación variados hace mucho más digerible al lector cada partícula de información y cada imagen mental llega por separado, además de que permite una lectura rápida que se centre en la info, la velocidad de la trama y las sensaciones, antes que en las palabras, la forma y el estilo que suelen aburrir. Punto y seguido, un “pero”, fácil, hay otra cosa igual pero distinta, ahora un dos puntos: viene la cosa.

12  Culminación impactante de la escena que se ha ido elaborando con detalles encadenados. La sangre asusta. Un reguero de sangre al final del párrafo que comenzaba con una mujer inconsciente. Perfecto.

13  Si la orina brilla, por contraste, la sangre es “oscura”, simétrica contraposición, conviene.

14  Mientras los lectores nos estamos alterando la sangre avanza “con parsimonia” lo cual, evidentemente, altera más aún. Juego de contrastes constante.

15 Esta última frase rompe el ritmo para dar relevancia al cierre del párrafo, como en las coplas de pie quebrado de Manrique (pero al revés, más larga la última), y subraya el efecto de sorpresa en el crescendo de intensidad que se conforma en las diez primeras líneas del libro. De nuevo el “gris claro”. Reiteración poética. Reforzar la visión del lector, todo claro, todo visible, todo diáfano. Que no haya confusiones. Puro recuento de elementos ciertos.

16  Ahora gran angular. Si en el primer párrafo hemos utilizado un teleobjetivo para captar los detalles fragmentados de una escena en el vacío, lo cual aporta inquietud, identificación emocional y ansia de saber, en este segundo párrafo abrimos el plano para situar, bajar el ritmo, dar contexto al lector y que vaya colocando las piezas, no se le vayan a desordenar si le contamos más. Una fecha común para todos: el covid.

17 Un yo universal. Lo que hemos narrado en tercera se convierte en una primera. Esto es real. La voz que nos habla lo vivió. Me lo creo. A ver qué le pasó entre la sangre tirada en el suelo de esa fecha y su voz de ahora, ahora mismo, que me lo narra directamente. Cercanía afectiva con la narradora. A mí también me pasó una cosa en covid que me marcó.

18 Los libros ya no se componen de frases, sino de escenas, todo debe ser visible, objetivo, real, como una película de bajo presupuesto, honesta, sin alardes ni engaños, cámara en mano, costumbrista y común recorre una cocina como la mía, todos queremos sentirnos incluidos.

19  Otra palabra elevada. Marca de calidad.

20  Apunte menor de estilo: ante cualquier decisión gramatical opta siempre por la opción más evidente y sencilla. Es mejor “para que” a “con la intención de”, “en aras de”, “con vistas a” o cualquier otra formulación más enrevesada y fuerte. Los detalles de color los debe dar el léxico, y solo de vez en cuando, una palabra culta, a poder ser no demasiado, para que el lector la reconozca y se sienta culto también, pero en todo caso en un lugar irrelevante, por si no la pilla, o contextualizada, y siempre un sustantivo porque se puede buscar fácil en google. Si lo que se complejiza es la sintaxis, en cambio, el lector se pierde, tiene que prestar demasiada atención para poder seguir la trama, no ve claras las escenas así que confunde cosas, y en google no se puede buscar el sentido de una oración completa o un capítulo, se da cuenta de que ahí hay frases y no la vida misma, de que es efectivamente un texto lo que tiene entre las manos, un artificio, donde las palabras son el tema, y abandona. En cambio es muy rápido hoy buscar “efluvio” o “parsimonia” o “vano”. Palabras cultas (pocas), conectores sencillos, ningún adjetivo, ni adverbio, menos aún si acaba en -mente salvo contadísimas ocasiones, para que resalten y que se vea que sabes elegir (puedes ver un resumen de estos tips en en este reel de Kiko Amat).

21  Es más impactante poner un punto donde va una coma porque hace sentir que la realidad está cortada, te pega directo. Concatenación de frases brevísimas que ni narran, ni describen, ni reflexionan, solo muestran.

22  La palabra “literatura” a día de hoy es muy problemática, está contaminada de un tufillo pedante y elitista que parece hasta despectivo con todo aquel que no sea aficionado a la materia, por contraposición el “relato real”, el “testimonio”, la “voz confesional” que solo dice “esto fue así y vengo a contarlo, porque la escritura es una catarsis del yo y nada más, solo la valentía es un valor” resulta un discurso mucho más empático, mucho más sincero y con menos pretensiones. Un posicionamiento horizontal del autor con el lector resulta más amable (aunque solo escribas tú y los lectores lean sin posibilidad de respuesta directa escrita; aunque solo cobres tú y los lectores hayan pagado por el libro que tienen entre las manos; aunque sea tu vida y los lectores tengan que adentrarse en ella para vivir las suyas en diferido y por identificación). Siendo así, un rechazo explícito a la literatura, aludiendo al despojo de artificios (que hoy también son sospechosos y casi se perciben como un engaño inmoral, un intento de confundirnos a drede, seguramente para hacernos algo malo) donde la palabra más común dirá la pura verdad (proponiendo una relación directa y transparente entre palabras y cosas, como si no fuera todo texto un texto, todo relato, todo discurso, todo libro, un artificio, una ideología, una técnica que inventa, más o menos pegado a los hechos, pero nunca los hechos mismos, evidentemente, pues son palabras en papel, es una creación de una mente), ayuda a ganarse la empatía y el favor de quienes van a leer. No te preocupes de que sea verdad o no tu discurso, no pasa nada si luego no lo aplicas. Puedes decir que no va a haber trama para a continuación empezar una novela de pura trama, incluso para a continuación poner un dos puntos (otra vez) y resumir esa trama en dos líneas; nadie se va a molestar. Lo que quieren es sentir que se acorta la distancia emocional entre quien habla y ellos que escuchan, lo que quieren es sentir. Si luego utilizas los recursos que ya hemos visto para hacerles sentir y sentir a gusto y sentirse identificados, no te van a reprochar que los pilares, la estructura, los mecanismos, la construcción de personajes, los actos en que se divide la acción, todo, repita los patrones más tradicionales y típicos de la literatura contemporánea. Tú dales una buena trama, pero diles que no es “trama”, que es “vida”, que suena mucho más sincero y “de verdad”.

23  De nuevo, no te preocupes. También puedes decir que no va a haber “sentido” escribiendo en lenguaje más sencillo posible las escenas más claras y visibles dirigidas a que se entienda absolutamente todo, nadie se va a molestar. Lo que no quieren es darse cuenta del truco, quieren sentir que la vida es así de caprichosa mientras leen un relato donde cada detalle está construido para encajar.

24 Ideal resumen de lo que ha pasado hasta ahora en la primera página, antes siquiera de que empiece la novela como tal, ya está reiterado el centro de la historia por tres veces, así no se olvida. Los prólogos están para dejar resuelta la lectura antes de empezarla.

25  Necesario cliffhanger antes de lanzar al pobre lector solo a la aventura de tener que leer. Que sepa de antemano que todo está explicado, y que incluso lo que aún le falta por saber está ahí, ya va a llegar, no pierdas la atención: vas a llevarte una sorpresa en un rato con algo, porque aún falta un personaje importante que no te he presentado y es este. El tercer pico del triángulo, estoy “yo”, protagonista; “mi pareja”, compañía necesaria al personaje principal como contrapunto; y, tercer elemento de la tríada que genera el movimiento, “hay otra mujer”.

26 Un dato hiperpreciso de este estilo es idóneo para generar una sensación de veracidad total y a la vez abrir una inquietud en el lector por descubrir a qué punto refiere esa distancia tan concreta que le mantenga alerta siguiendo la pista de la verdad probada/anunciada.

27  “Ahora”, está ocurriendo justo “ahora”. Inmediatez, presente, trepidante, veracidad (falsa veracidad, ¿no?, es representación, pues el ahora de cada lector que lee será uno, y nunca el ahora de la escritura, pero ese efecto, y que no sea presentado como efecto, por favor, todo lo contrario, pura verdad, puro relato cierto, sin artificio ni estilo, eso quiere el lector para entrar y olvidar y sentir e identificarse, para disolver todo posible distanciamiento crítico, teórico, político, pedanterías aburridas y elitistas).

28 De nuevo, la opción más vaga es la más amplia, demasiado detalle lo hace muy particular, mejor lo genérico, “espejo de diseño”, sea lo que sea eso.

29 Por última vez, no te preocupes, se entiende que cuando dices “lógica” te refieres a “orden cronológico lineal”, y no se van a inquietar por que les digas que nada está concatenado cuando todo está concatenado, solo que en un ponderado desorden. Es divertidísimo recomponer el puzle, ver las escenas desplegadas (de nuevo, recuerda que sean escenas claras y no te enredes con mucha palabrería, que entonces se pierde el efecto de inmediatez) de una historia convencional, para poder ir recomponiendo una trama efectivamente lógica en su orden cronológico lineal. Hace sentirse como en la confusión cotidiana, en el caos frenético en la vida moderna, en el batiburrillo de nuestras grandes ciudades horribles de las que todos querríamos escapar y en las que cada vez vivimos más gente.

30  Reflexión condensada. Problemática universal. Articulación bivalva con punto y seguido que ya es marca de estilo.

31  Finalmente, vuelve a resumirlo todo, por si alguien se ha perdido, condensa todos tus recursos, el punto, el pero, la ligereza, esto no es literatura, aunque vaya a narrarte una novela, esto es “lo que pasó”, aunque la vida sean hechos y no palabras. A la mayor velocidad, sin adjetivos ni adverbios, para que no se pierdan la trama, con el lenguaje más vago posible, para que tenga sentido y quepan todos, ofreciendo como ilógico lo que en principio es la vida misma, tal cual ocurre, “nada más”, humildad.

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17 Un yo universal. Lo que hemos narrado en tercera se convierte en una primera. Esto es real. La voz que nos habla lo vivió. Me lo creo.
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Sesión 1: Dar cuerda a la realidad - el arranque de la novela

Hay una mujer tirada en el suelo del cuarto de baño1. La mujer está inconsciente2 y el suelo del baño es gris claro3. Sus brazos y sus piernas están en flexiones poco habituales, como una muñeca abandonada con despreocupación en el suelo porque ya está la merienda4. Las bragas5 a mitad de los muslos6. Los vaqueros en los tobillos7. Una gota de orina dorada y brillante8 al final del caracolillo del pubis9, como un último efluvio10 de vida. Pero hay otro11: un reguero de sangre12 oscura13 que se extiende con parsimonia14 sobre el suelo gris claro15.

Es el sábado 7 de noviembre de 202016 y la mujer que está tirada en el suelo soy yo17. El hombre que acaba de abrir la puerta del baño y contempla la escena18 desde el vano19 es Juan, mi novio. Me llama para que20 me despierte. No me despierto21.

La literatura necesita una trama22, y aquí no hay trama: simplemente alguien inconsciente en el suelo, alguien muriéndose, con causa por lo pronto desconocida.

La literatura necesita un sentido23, y aquí no hay sentido: es absurdo abrirse la cabeza contra el suelo una mañana de sábado por culpa de quién sabe qué24 —por culpa de otra mujer25 que a 9.35726 kilómetros de distancia está ahora27 poniéndose crema hidratante frente a un espejo de diseño28—.

La literatura necesita una estructura lógica, y aquí no hay estructura lógica: qué vino primero y qué después29. Cómo recordarlo30.

Así que no sé si esto es literatura. Pero esto es lo que pasó31.

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1  Frase corta. Directa. Frialdad. Minimalismo. Tercera persona. Presente de indicativo. Renunciar a la adjetivación, renunciar a la flexión sintáctica, renunciar a la exuberancia de estilo. Mecanicismo oracional para expresar un objetivismo radical que tan solo muestra la realidad “tal como es”, para que la emotividad surja en la mirada. Hacer dueño al lector de las emociones. Generosidad, entrega, humildad.

2  Introducir muy pronto un elemento alarmante para captar la atención. No recrearse en él para que se sienta ese efecto de frialdad minimalista que facilita y apremia a seguir adelante.

3 Articular narración con descripción en una sola frase reducida a sus mínimos elementos. No introducir marcas demasiado particulares, a mayor amplitud y vaguedad de lo representado mayor es el grupo que puede identificarse: “mujer” y “gris claro” son elementos suficientes para dibujar un mundo compartido.

4  Una vez cogido el ritmo rápido de la frase corta se puede introducir una oración más florida. Léxico preciso, racionamiento de las comas para no incordiar con subordinadas, imagen concreta y visible coordinada con una alegoría de cierto lirismo nostálgico. Una imagen muy privada pero absolutamente común puede ser ideal para generar un efecto de nostalgia íntima compartida. Todo el mundo ha tenido una muñeca, todo el mundo entiende el símbolo de esa muñeca tirada en el frenesí de la tarde infantil. Aporta gravedad emotiva a la escena, es muy visual, el lector recordará su propia muñeca.

5  Las palabras propias de la intimidad puestas en público hacen sentir que algo se revela, algo que no suele ser visto se está mostrando en este texto.

6  Freno de mano. Vuelta a las frases mínimas.

7 Equilibrio rítmico: dos frases cortas, una larga; dos frases cortas, una larga.

8  “Gota de orina”, “dorada”, y “brillante”, tres partículas para una misma idea, si es gota de orina se presupone que es dorada, y un líquido dorado bajo la luz blanca del baño, por necesidad brilla. En cambio, el encadenamiento de lo mismo da gusto al lector porque hace sentir como un lazo en un paquete que ya está cerrado, no sirve para nada pero es lo que suelen poner en los paquetes de marcas caras y gente rica, ¿no? Da glamour, vaya. Que ese lazo, precisamente, se ate en un ámbito tan desterrado a lo soez como es la gota de orina en el pubis le otorga además un efecto de transgresión emocionante para el lector, ¡y todavía apenas hemos empezado!

9  Para efectivamente no caer en lo soez es aconsejable equilibrar la imagen con eufemismos de referencia confusa pero que endulzan un poco el bocado para que no resulte ordinario. “Pubis” es una palabra fina, y “caracolillo”, sea lo que sea en este contexto, lleva la imaginación hacia las formas áuricas de las conchas marinas en litografías y conquilogías de finales del XVIII.

10  Palabra culta recientemente revalorizada y útil casi en cualquier párrafo. Aporta distinción y demuestra dominio del lenguaje.

11  En vez de articular las dos figuras en una oración, una buena segmentación con signos de puntuación variados hace mucho más digerible al lector cada partícula de información y cada imagen mental llega por separado, además de que permite una lectura rápida que se centre en la info, la velocidad de la trama y las sensaciones, antes que en las palabras, la forma y el estilo que suelen aburrir. Punto y seguido, un “pero”, fácil, hay otra cosa igual pero distinta, ahora un dos puntos: viene la cosa.

12  Culminación impactante de la escena que se ha ido elaborando con detalles encadenados. La sangre asusta. Un reguero de sangre al final del párrafo que comenzaba con una mujer inconsciente. Perfecto.

13  Si la orina brilla, por contraste, la sangre es “oscura”, simétrica contraposición, conviene.

14  Mientras los lectores nos estamos alterando la sangre avanza “con parsimonia” lo cual, evidentemente, altera más aún. Juego de contrastes constante.

15 Esta última frase rompe el ritmo para dar relevancia al cierre del párrafo, como en las coplas de pie quebrado de Manrique (pero al revés, más larga la última), y subraya el efecto de sorpresa en el crescendo de intensidad que se conforma en las diez primeras líneas del libro. De nuevo el “gris claro”. Reiteración poética. Reforzar la visión del lector, todo claro, todo visible, todo diáfano. Que no haya confusiones. Puro recuento de elementos ciertos.

16  Ahora gran angular. Si en el primer párrafo hemos utilizado un teleobjetivo para captar los detalles fragmentados de una escena en el vacío, lo cual aporta inquietud, identificación emocional y ansia de saber, en este segundo párrafo abrimos el plano para situar, bajar el ritmo, dar contexto al lector y que vaya colocando las piezas, no se le vayan a desordenar si le contamos más. Una fecha común para todos: el covid.

17 Un yo universal. Lo que hemos narrado en tercera se convierte en una primera. Esto es real. La voz que nos habla lo vivió. Me lo creo. A ver qué le pasó entre la sangre tirada en el suelo de esa fecha y su voz de ahora, ahora mismo, que me lo narra directamente. Cercanía afectiva con la narradora. A mí también me pasó una cosa en covid que me marcó.

18 Los libros ya no se componen de frases, sino de escenas, todo debe ser visible, objetivo, real, como una película de bajo presupuesto, honesta, sin alardes ni engaños, cámara en mano, costumbrista y común recorre una cocina como la mía, todos queremos sentirnos incluidos.

19  Otra palabra elevada. Marca de calidad.

20  Apunte menor de estilo: ante cualquier decisión gramatical opta siempre por la opción más evidente y sencilla. Es mejor “para que” a “con la intención de”, “en aras de”, “con vistas a” o cualquier otra formulación más enrevesada y fuerte. Los detalles de color los debe dar el léxico, y solo de vez en cuando, una palabra culta, a poder ser no demasiado, para que el lector la reconozca y se sienta culto también, pero en todo caso en un lugar irrelevante, por si no la pilla, o contextualizada, y siempre un sustantivo porque se puede buscar fácil en google. Si lo que se complejiza es la sintaxis, en cambio, el lector se pierde, tiene que prestar demasiada atención para poder seguir la trama, no ve claras las escenas así que confunde cosas, y en google no se puede buscar el sentido de una oración completa o un capítulo, se da cuenta de que ahí hay frases y no la vida misma, de que es efectivamente un texto lo que tiene entre las manos, un artificio, donde las palabras son el tema, y abandona. En cambio es muy rápido hoy buscar “efluvio” o “parsimonia” o “vano”. Palabras cultas (pocas), conectores sencillos, ningún adjetivo, ni adverbio, menos aún si acaba en -mente salvo contadísimas ocasiones, para que resalten y que se vea que sabes elegir (puedes ver un resumen de estos tips en en este reel de Kiko Amat).

21  Es más impactante poner un punto donde va una coma porque hace sentir que la realidad está cortada, te pega directo. Concatenación de frases brevísimas que ni narran, ni describen, ni reflexionan, solo muestran.

22  La palabra “literatura” a día de hoy es muy problemática, está contaminada de un tufillo pedante y elitista que parece hasta despectivo con todo aquel que no sea aficionado a la materia, por contraposición el “relato real”, el “testimonio”, la “voz confesional” que solo dice “esto fue así y vengo a contarlo, porque la escritura es una catarsis del yo y nada más, solo la valentía es un valor” resulta un discurso mucho más empático, mucho más sincero y con menos pretensiones. Un posicionamiento horizontal del autor con el lector resulta más amable (aunque solo escribas tú y los lectores lean sin posibilidad de respuesta directa escrita; aunque solo cobres tú y los lectores hayan pagado por el libro que tienen entre las manos; aunque sea tu vida y los lectores tengan que adentrarse en ella para vivir las suyas en diferido y por identificación). Siendo así, un rechazo explícito a la literatura, aludiendo al despojo de artificios (que hoy también son sospechosos y casi se perciben como un engaño inmoral, un intento de confundirnos a drede, seguramente para hacernos algo malo) donde la palabra más común dirá la pura verdad (proponiendo una relación directa y transparente entre palabras y cosas, como si no fuera todo texto un texto, todo relato, todo discurso, todo libro, un artificio, una ideología, una técnica que inventa, más o menos pegado a los hechos, pero nunca los hechos mismos, evidentemente, pues son palabras en papel, es una creación de una mente), ayuda a ganarse la empatía y el favor de quienes van a leer. No te preocupes de que sea verdad o no tu discurso, no pasa nada si luego no lo aplicas. Puedes decir que no va a haber trama para a continuación empezar una novela de pura trama, incluso para a continuación poner un dos puntos (otra vez) y resumir esa trama en dos líneas; nadie se va a molestar. Lo que quieren es sentir que se acorta la distancia emocional entre quien habla y ellos que escuchan, lo que quieren es sentir. Si luego utilizas los recursos que ya hemos visto para hacerles sentir y sentir a gusto y sentirse identificados, no te van a reprochar que los pilares, la estructura, los mecanismos, la construcción de personajes, los actos en que se divide la acción, todo, repita los patrones más tradicionales y típicos de la literatura contemporánea. Tú dales una buena trama, pero diles que no es “trama”, que es “vida”, que suena mucho más sincero y “de verdad”.

23  De nuevo, no te preocupes. También puedes decir que no va a haber “sentido” escribiendo en lenguaje más sencillo posible las escenas más claras y visibles dirigidas a que se entienda absolutamente todo, nadie se va a molestar. Lo que no quieren es darse cuenta del truco, quieren sentir que la vida es así de caprichosa mientras leen un relato donde cada detalle está construido para encajar.

24 Ideal resumen de lo que ha pasado hasta ahora en la primera página, antes siquiera de que empiece la novela como tal, ya está reiterado el centro de la historia por tres veces, así no se olvida. Los prólogos están para dejar resuelta la lectura antes de empezarla.

25  Necesario cliffhanger antes de lanzar al pobre lector solo a la aventura de tener que leer. Que sepa de antemano que todo está explicado, y que incluso lo que aún le falta por saber está ahí, ya va a llegar, no pierdas la atención: vas a llevarte una sorpresa en un rato con algo, porque aún falta un personaje importante que no te he presentado y es este. El tercer pico del triángulo, estoy “yo”, protagonista; “mi pareja”, compañía necesaria al personaje principal como contrapunto; y, tercer elemento de la tríada que genera el movimiento, “hay otra mujer”.

26 Un dato hiperpreciso de este estilo es idóneo para generar una sensación de veracidad total y a la vez abrir una inquietud en el lector por descubrir a qué punto refiere esa distancia tan concreta que le mantenga alerta siguiendo la pista de la verdad probada/anunciada.

27  “Ahora”, está ocurriendo justo “ahora”. Inmediatez, presente, trepidante, veracidad (falsa veracidad, ¿no?, es representación, pues el ahora de cada lector que lee será uno, y nunca el ahora de la escritura, pero ese efecto, y que no sea presentado como efecto, por favor, todo lo contrario, pura verdad, puro relato cierto, sin artificio ni estilo, eso quiere el lector para entrar y olvidar y sentir e identificarse, para disolver todo posible distanciamiento crítico, teórico, político, pedanterías aburridas y elitistas).

28 De nuevo, la opción más vaga es la más amplia, demasiado detalle lo hace muy particular, mejor lo genérico, “espejo de diseño”, sea lo que sea eso.

29 Por última vez, no te preocupes, se entiende que cuando dices “lógica” te refieres a “orden cronológico lineal”, y no se van a inquietar por que les digas que nada está concatenado cuando todo está concatenado, solo que en un ponderado desorden. Es divertidísimo recomponer el puzle, ver las escenas desplegadas (de nuevo, recuerda que sean escenas claras y no te enredes con mucha palabrería, que entonces se pierde el efecto de inmediatez) de una historia convencional, para poder ir recomponiendo una trama efectivamente lógica en su orden cronológico lineal. Hace sentirse como en la confusión cotidiana, en el caos frenético en la vida moderna, en el batiburrillo de nuestras grandes ciudades horribles de las que todos querríamos escapar y en las que cada vez vivimos más gente.

30  Reflexión condensada. Problemática universal. Articulación bivalva con punto y seguido que ya es marca de estilo.

31  Finalmente, vuelve a resumirlo todo, por si alguien se ha perdido, condensa todos tus recursos, el punto, el pero, la ligereza, esto no es literatura, aunque vaya a narrarte una novela, esto es “lo que pasó”, aunque la vida sean hechos y no palabras. A la mayor velocidad, sin adjetivos ni adverbios, para que no se pierdan la trama, con el lenguaje más vago posible, para que tenga sentido y quepan todos, ofreciendo como ilógico lo que en principio es la vida misma, tal cual ocurre, “nada más”, humildad.

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