Pero recordé algo que leí en internet

Una reflexión sobre el duelo en 2026

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·

Para Clara Muschieti

y para Ale

Hoy quería hablar sobre… sobre la obsolescencia simbólica. Quería hablar sobre la crisis global contemporánea. Quería hablar sobre la contradicción entre las promesas del capitalismo y su realidad material. Yo quería hablar sobre el aumento de los conflictos armados en el mundo. Yo quería hablar sobre la guerra vista en directo a través de las redes sociales. Yo quería hablar sobre el papel mediático y espectacular de los líderes políticos actuales. Yo quería hablar sobre la transformación de la política en estrategia narrativa. Yo quería hablar sobre la automatización discursiva de la política. Bueno, lo primero es felicitar al equipo, porque ha sido una jornada muy intensa. Sabíamos que no iba a ser fácil, que el contexto era complicado, pero creo que hemos estado sólidas en todas las áreas. Hemos trabajado con responsabilidad, con compromiso, y cuando ha tocado defender, lo hemos hecho juntas. Es verdad que ha habido momentos de presión, pero el Gobierno ha sabido mantener la calma y leer bien el partido. Esto es una carrera de fondo, queda mucho por delante, y lo importante es seguir trabajando día a día, con humildad y pensando siempre en el interés general. Ahora toca analizar lo que se ha hecho bien, corregir errores y preparar el próximo reto.  Yo quería hablar sobre la literalidad y la opacidad de la comunicación contemporánea. Yo quería hablar sobre la necesidad de interpretar lo dicho y lo omitido. Yo quería hablar sobre la transformación de la guerra a través de la tecnología: quería detenerme en cómo un dron Un MQ-9 Reaper no necesita tripulación y ofrece seguimiento videográfico y térmico en tiempo real, mientras que un bombardero B-17 de la segunda guerra mundial iba pilotado, no grababa en video ni retransmitía en directo, sólo sacaba fotografías y debía regresar a la base para revelar la información. 

Quería hablar sobre la relación entre guerra, política y publicidad. Quería hablar sobre la llegada de nuevas formas de violencia mediática. Quería hablar sobre el capitalismo como sistema de producción de ideas y símbolos. Quería explicar que las ideas son la mercancía central del capitalismo actual. No las casas, no el gas, no el petróleo, no el agua, no el oro, no el litio. Las ideas son la mercancía central del capitalismo. Yo quería hablar sobre la ocultación de las condiciones materiales de la realidad. Yo quería hablar sobre la sustitución de la realidad material por un ideal imaginario. Yo quería hablar sobre la manipulación del lenguaje político (decir que algo acaba cuando continúa como por ejemplo EL ALTO EL FUEGO EN GAZA, como por ejemplo EL GENOCIDIO EN GAZA). Yo quería venir aquí, armarme de valor, levantarme y gritar 

¿qué nos pertenece?  

Yo quería hablar sobre la libertad como ideal simbólico. Yo quería hablar sobre la meritocracia como relato que justifica la desigualdad. Yo quería hablar sobre la distancia kilométrica, milenaria, entre esfuerzo individual y éxito. 

Mi madre y tu madre se han esforzado mucho para no acabar siendo exactamente las personas que son. Yo quería hablar sobre la ceguera colectiva ante la catástrofe permanente. Yo quería hablar sobre las palabras y las cosas. Yo quería hablar sobre la desconexión entre el deseo y su posibilidad de realización material. Yo quería hablar sobre los objetos y los discursos como posiciones simbólicas temporales. Yo quería hablar sobre la riqueza, la belleza, la juventud, el coolness y sobre la politización como mercancía simbólica. Yo quería hablar sobre la dimensión virtual como parte inseparable del capital. Yo quería hablar sobre la falsa idea de que eliminando los móviles desaparecería la ideología del sistema. Yo quería hablar sobre la persistencia del deseo capitalista incluso sin tecnología. Yo quería hablar sobre el consumo como forma de pertenencia simbólica. Yo quería hablar sobre la conciencia general de que existe un problema estructural. Yo quería hablar sobre la reducción de todos los problemas al problema de los teléfonos móviles. Yo quería venir aquí y decir a ver, joder puede parecer evidente que al deshacernos de nuestros teléfonos móviles y de sus redes sociales y aplicaciones, también desaparecería la ideología que los sostiene. Pero ¿y si no? ¿Y si aquello que debemos de intervenir del liberalismo sea mucho más profundo? Quería venir y gritar: Si eliminamos todos los teléfonos móviles del planeta los trabajadores de Europa, empobrecidos en todos los aspectos, seguirán comprando jerseys de poliéster por 39,95 euros a una gran corporación que seguirá explotando su deseo de pertenecer a la clase que domina, simbólicamente, el mundo

Yo quería hablar sobre la obsolescencia simbólica. 

Quería hablar sobre la crisis global contemporánea. 

Quería hablar sobre la contradicción entre las promesas del capitalismo y su realidad material. 

Pero recordé algo que leí en internet:

Estoy tan triste que comí fideos sin queso y me di cuenta al terminar. Le compré un regalo para navidad en mil cuotas a mi sobrina y pensé que su cara de alegría iba a ser una de las mejores cosas de este año. Encuentro consuelo cuando estoy con mi hijo, ahora está con el papá. Y mi cuerpo lo sabe. Volvieron el dolor y los hormigueos. Hago reposo, pero no espero. Miro esta foto de Ale y siento mucho amor. También siento pena, y cierta desesperación. La vida que yo tenía desapareció. Me toca empezar una nueva, que empieza con una pérdida muy grande, y nadie, ni yo, sabe cómo va a ser.

El teléfono, o el programa de Google fotos me ayudó a encontrarte en más y más fotos: ¿es la misma persona? es. Después yo te recorté de esas fotos. Te dejé solo. Siempre me encantó tu cara, y lo digo así. Al principio a vos te generaba cierta desconfianza que yo te dije que eras hermoso, para mí era una obviedad, después entendí que para vos no. Me acuerdo de la ternura con la que me preguntaste: ¿de verdad te parezco hermoso? Yo respondí: sos. Y vos dijiste: no. A partir de ese momento quedó establecido el: para mí sos hermoso, muy hermoso, todo hermoso y se respeta. Te daba risa eso. También me encantaba tu cuerpo, pero ahí te sentías más cómodo porque vos pensabas que era por el entrenamiento. Algo de eso había, pero yo amaba las pecas de tu espalda. Tendría que estar durmiendo, y no puedo. Estoy tan triste que no sé qué hora es. Y me fijé. Me gusta descubrirte en fotos nuevas que yo misma te saqué. Tomá muerte, tengo otro Ale para recordar.

La muerte es un pez grande, y yo soy un pez chico.

Soñé con Ale. Me dijo que saliera al mundo. Lloré. Me dijo que también me amaba. Lloré. Me abrazó y me dijo: salí de ahí, maravilla, salí de ahí (como me decía cuando estaba angustiada). Hoy entendí que este fue el año en el que murió Ale, y el que viene va a ser el primero de los infinitos en los que Ale va a estar muerto. Hace tres días que estoy en cama. Verlo y escucharlo en el sueño me dio fuerza. Esa carita hermosa de la foto, ese Ale tan Ale está en mi corazón para siempre. Y a veces, en mis sueños.  Ahí me levanto, Ale, cómo no hacerte caso.

/ Texto cerrado para intervención poética en La Mesa Redonda, Círculo de Bellas Artes /

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Hoy quería hablar sobre… sobre la obsolescencia simbólica. Quería hablar sobre la crisis global contemporánea. Quería hablar sobre la contradicción entre las promesas del capitalismo y su realidad material. Yo quería hablar sobre el aumento de los conflictos armados en el mundo. Yo quería hablar sobre la guerra vista en directo a través de las redes sociales. Yo quería hablar sobre el papel mediático y espectacular de los líderes políticos actuales. Yo quería hablar sobre la transformación de la política en estrategia narrativa. Yo quería hablar sobre la automatización discursiva de la política. Bueno, lo primero es felicitar al equipo, porque ha sido una jornada muy intensa. Sabíamos que no iba a ser fácil, que el contexto era complicado, pero creo que hemos estado sólidas en todas las áreas. Hemos trabajado con responsabilidad, con compromiso, y cuando ha tocado defender, lo hemos hecho juntas. Es verdad que ha habido momentos de presión, pero el Gobierno ha sabido mantener la calma y leer bien el partido. Esto es una carrera de fondo, queda mucho por delante, y lo importante es seguir trabajando día a día, con humildad y pensando siempre en el interés general. Ahora toca analizar lo que se ha hecho bien, corregir errores y preparar el próximo reto.  Yo quería hablar sobre la literalidad y la opacidad de la comunicación contemporánea. Yo quería hablar sobre la necesidad de interpretar lo dicho y lo omitido. Yo quería hablar sobre la transformación de la guerra a través de la tecnología: quería detenerme en cómo un dron Un MQ-9 Reaper no necesita tripulación y ofrece seguimiento videográfico y térmico en tiempo real, mientras que un bombardero B-17 de la segunda guerra mundial iba pilotado, no grababa en video ni retransmitía en directo, sólo sacaba fotografías y debía regresar a la base para revelar la información. 

Quería hablar sobre la relación entre guerra, política y publicidad. Quería hablar sobre la llegada de nuevas formas de violencia mediática. Quería hablar sobre el capitalismo como sistema de producción de ideas y símbolos. Quería explicar que las ideas son la mercancía central del capitalismo actual. No las casas, no el gas, no el petróleo, no el agua, no el oro, no el litio. Las ideas son la mercancía central del capitalismo. Yo quería hablar sobre la ocultación de las condiciones materiales de la realidad. Yo quería hablar sobre la sustitución de la realidad material por un ideal imaginario. Yo quería hablar sobre la manipulación del lenguaje político (decir que algo acaba cuando continúa como por ejemplo EL ALTO EL FUEGO EN GAZA, como por ejemplo EL GENOCIDIO EN GAZA). Yo quería venir aquí, armarme de valor, levantarme y gritar 

¿qué nos pertenece?  

Yo quería hablar sobre la libertad como ideal simbólico. Yo quería hablar sobre la meritocracia como relato que justifica la desigualdad. Yo quería hablar sobre la distancia kilométrica, milenaria, entre esfuerzo individual y éxito. 

Mi madre y tu madre se han esforzado mucho para no acabar siendo exactamente las personas que son. Yo quería hablar sobre la ceguera colectiva ante la catástrofe permanente. Yo quería hablar sobre las palabras y las cosas. Yo quería hablar sobre la desconexión entre el deseo y su posibilidad de realización material. Yo quería hablar sobre los objetos y los discursos como posiciones simbólicas temporales. Yo quería hablar sobre la riqueza, la belleza, la juventud, el coolness y sobre la politización como mercancía simbólica. Yo quería hablar sobre la dimensión virtual como parte inseparable del capital. Yo quería hablar sobre la falsa idea de que eliminando los móviles desaparecería la ideología del sistema. Yo quería hablar sobre la persistencia del deseo capitalista incluso sin tecnología. Yo quería hablar sobre el consumo como forma de pertenencia simbólica. Yo quería hablar sobre la conciencia general de que existe un problema estructural. Yo quería hablar sobre la reducción de todos los problemas al problema de los teléfonos móviles. Yo quería venir aquí y decir a ver, joder puede parecer evidente que al deshacernos de nuestros teléfonos móviles y de sus redes sociales y aplicaciones, también desaparecería la ideología que los sostiene. Pero ¿y si no? ¿Y si aquello que debemos de intervenir del liberalismo sea mucho más profundo? Quería venir y gritar: Si eliminamos todos los teléfonos móviles del planeta los trabajadores de Europa, empobrecidos en todos los aspectos, seguirán comprando jerseys de poliéster por 39,95 euros a una gran corporación que seguirá explotando su deseo de pertenecer a la clase que domina, simbólicamente, el mundo

Yo quería hablar sobre la obsolescencia simbólica. 

Quería hablar sobre la crisis global contemporánea. 

Quería hablar sobre la contradicción entre las promesas del capitalismo y su realidad material. 

Pero recordé algo que leí en internet:

Estoy tan triste que comí fideos sin queso y me di cuenta al terminar. Le compré un regalo para navidad en mil cuotas a mi sobrina y pensé que su cara de alegría iba a ser una de las mejores cosas de este año. Encuentro consuelo cuando estoy con mi hijo, ahora está con el papá. Y mi cuerpo lo sabe. Volvieron el dolor y los hormigueos. Hago reposo, pero no espero. Miro esta foto de Ale y siento mucho amor. También siento pena, y cierta desesperación. La vida que yo tenía desapareció. Me toca empezar una nueva, que empieza con una pérdida muy grande, y nadie, ni yo, sabe cómo va a ser.

El teléfono, o el programa de Google fotos me ayudó a encontrarte en más y más fotos: ¿es la misma persona? es. Después yo te recorté de esas fotos. Te dejé solo. Siempre me encantó tu cara, y lo digo así. Al principio a vos te generaba cierta desconfianza que yo te dije que eras hermoso, para mí era una obviedad, después entendí que para vos no. Me acuerdo de la ternura con la que me preguntaste: ¿de verdad te parezco hermoso? Yo respondí: sos. Y vos dijiste: no. A partir de ese momento quedó establecido el: para mí sos hermoso, muy hermoso, todo hermoso y se respeta. Te daba risa eso. También me encantaba tu cuerpo, pero ahí te sentías más cómodo porque vos pensabas que era por el entrenamiento. Algo de eso había, pero yo amaba las pecas de tu espalda. Tendría que estar durmiendo, y no puedo. Estoy tan triste que no sé qué hora es. Y me fijé. Me gusta descubrirte en fotos nuevas que yo misma te saqué. Tomá muerte, tengo otro Ale para recordar.

La muerte es un pez grande, y yo soy un pez chico.

Soñé con Ale. Me dijo que saliera al mundo. Lloré. Me dijo que también me amaba. Lloré. Me abrazó y me dijo: salí de ahí, maravilla, salí de ahí (como me decía cuando estaba angustiada). Hoy entendí que este fue el año en el que murió Ale, y el que viene va a ser el primero de los infinitos en los que Ale va a estar muerto. Hace tres días que estoy en cama. Verlo y escucharlo en el sueño me dio fuerza. Esa carita hermosa de la foto, ese Ale tan Ale está en mi corazón para siempre. Y a veces, en mis sueños.  Ahí me levanto, Ale, cómo no hacerte caso.

/ Texto cerrado para intervención poética en La Mesa Redonda, Círculo de Bellas Artes /

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