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Perros de caza, Borja Navarro (Malas Tierras, 2026)
Volvemos a tener un escritor de altura en la literatura española. Un escritor con frase. Una prosa.
3 de marzo 2026
Volvemos a tener un escritor de altura en la literatura española. Un escritor con frase. Una prosa.
En contra de la vieja novela psicológica, en la que ahonda (y se ahoga) la novela del yo tan en boga, está surgiendo poco a poco pero sólida una novela mítica mucho más poderosa que al fin ha comprendido que no somos individuos, que no hay vidas privadas de un sujeto que se forja su porvenir y lidia con el mundo, cuyo viaje es descubrirse en su profunda individualidad, que ni dueño de mi destino ni capitán de mi alma, ni autodescubrimiento, ni mis patologías son mías, ni mi estructura familiar es distinta a todas las demás, ni ostias: son “los niños”, no “el niño”. Al fin hemos entendido que no somos únicos ninguno, sino todos, somos el devenir sociocultural de la especie, arquetipos, formas cerradas, fábulas, como en el mito, los personajes cumplen un destino cerrado donde la aventura consiste en descubrir lo que ya ha pasado, la forma en que está escrita una sociedad revelar su fondo.
Esta novela comprende el destino escrito por los dioses, crueles dioses de escritura indescifrable. Las vidas particulares que solo son escenificación de las vidas comunes, los personajes que no tienen psicología sino son símbolo cada uno de uno de los tipos del olimpo y de la tierra, en toda su cruel ternura, su violencia fatal. Este relato propone el fin del individuo que se conoce a sí mismo, alumbra al narrador (en contraposación al novelista) que narra a su tiempo la forma en que este se desenvuelve, igual para todos, repetido una y otra vez. Tiempo circular del mito, tiempo circular del trauma, tiempo circular del tiempo.
Si alguien quiere entender por qué el fuerte auge de la ultraderecha entre los hombres jóvenes cishetero, por qué el malestar en la cultura de las zonas rurales deprimidas donde aparcamos la vieja técnica, coches sin etiqueta eco, que en las grandes ciudades ya no queremos porque somos posmodernos, por qué la violencia machista, dentro de la pareja o entre los amantes, vicaria o directa, hacia la descendencia de esos amantes, el horror del deseo, que no es moral y desahoga su sufrimiento haciendo daño, violando, matando a quien quiere y necesita, por qué la depresión millenial de la treintena fracasada que por fin comprende las disonancias de un mundo en el que creció pero le habían presentado en la ESO que se podía mejorar, salvar el planeta con ecología, salvar las relaciones personales con ética y empatía, salvar la injusticia social con buena literatura y cine comprometido, salvar el dolor de estar vivo con terapia a 80€ la sesión, y nada de eso se ha salvado, ni mucho menos se ha salvado a sí mismo, y está en casa de sus padres boomers, carcas, un poco fachas y sin duda tránsfobos porque homófobos ya no tanto, perfectamente encajados en la sociedad y época que les tocó, y el treintañero en el sofá de la casa en propiedad, porque antes sí daban hipotecas, de sus padres, porque no es que no le dé para comprar una, sino que no le da ni para el alquiler, ni en la gran ciudad, ni casi en este pueblo de mierda, aunque sí, para una al lado de un pantano infecto que suelta una peste insoportable, la peste de este mundo y este presente putrefacto, y solo por eso se lo dejan a un precio razonable, por qué volver al cementerio de Habbo proto-red social antes de las redes sociales para hablar con pedófilos tristes y pasear por la soledad virtual de un pasado con colores más intensos y emociones mejor estabilizadas, por qué la disonancia con un mundo que se presentó y nunca llegó, un mundo bueno, justo y amable, si alguien quiere comprender por qué el fracaso de casi dos generaciones (x y millenial) en España, desde varias claves, laboral, afectiva, social, virtual, rural, si alguien quiere entender por qué que no lean esta novela, aquí no se explica. Si alguien quiere sentir ese mundo, ver la tragedia de esa sociedad puesta en escena, y sentir desatadas las pulsiones más profundas de aquello que llamamos nuestro presente y el destino irrefutable que ya se cumplió al que nos abocamos, este es un libro poderoso, generacional, quizá la gran obra de estos años, al menos por ahora, al menos yo no he leído en ningún lugar mi mundo desgarrado, gritando y visto el reverso de sus costuras, el telar de nuestro mito visto puntada a puntada, su triste y tierno horror, sus vísceras, como en Perros de caza.
Nota al margen, volvemos a tener un escritor de altura en la literatura española. Un escritor con frase. Una prosa. Un autor dispuesto a batirse el cobre con eso que un día se llamó el estilo.
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