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¿Qué hace falta para hablar de Ayuso?
Su hipótesis: la presidenta es una máquina fabricada ingenuamente por el PP de los lejanos tiempos de Casado que termina volviéndose contra sus creadores.
27 de julio 2026
Hay un punto en el que se cruzan las fortunas de dudosa procedencia, las órbitas que trazan los drives sobre los campos de golf y las máquinas asesinas fuera del control de sus particulares doctores Frankenstein. Y ese lugar es, por supuesto, la Comunidad de Madrid. Si uno lee el libro de David Fernández sobre Ayuso, confirma que la Comunidad es, efectivamente, un gran gigante falso movido bajo una gabardina por dos políticos y cuatro comisionistas y medio.
El texto, por su objeto, tiene un reto bien complicado y hace lo que puede para salir vivo. A veces se esconde bajo una erudición periodística de la chorrada absoluta, una fina antropología del despropósito que no puede sino fallar en su intento. Las bromas, si se explican, no funcionan y el libro habla, desde luego, de una broma gigante que aún no hemos pillado. En su mismo inicio vemos los restos de otra intentona fallida de explicar a Ayuso echando mano de las Leyes fundamentales de la estupidez humana1. La estupidez, si bien necesaria, no es suficiente para describir la magnitud del hechizo liberaloide.
Otras posibles formas de leer este libro son: como un buenísimo catálogo de insultos2, como tratado contra el síndrome del impostor, como guía de emprendimiento para el españolito medio o como una crítica a cierta intelectualización izquierdista. Mientras la academia progresista se dedica a su particular escolástica analizando letra por letra el fenómeno neoliberal, la derecha madrileña lleva años de disciplina ideológica dedicada al trabajo del sentido común.
Llegado cierto momento (p. 102), el narrador tira del único género con suficientes fuerzas históricas, madurez y experiencia para explicar experimentos que salen mal: la ciencia ficción. Su hipótesis: la presidenta es una máquina fabricada ingenuamente por el PP de los lejanos tiempos de Casado3, subestimada en sus capacidades, que termina volviéndose contra sus creadores y, quizás con el tiempo, contra el resto del país: Comeremos aire pero estaremos llenos de gloria (p.117)4. Una máquina que lo mismo descubre que en Ecuador se habla español, o que se coloca una toga en un acto sin ser jurista ante el asombro de la élite jurídica madrileña, pero que también es capaz de usar los cuantiosos fondos para publicidad institucional de la CAM y crear una cúpula ideológica inexpugnable, acabar con sus creadores y convertirse en la lideresa indiscutible del pensamiento normal y para nada ideológico madrileño.
Hipótesis 2031: España se convierte en el primer Estado gobernado por una inteligencia artificial vengativa y fuera de control. La cosa se va de las manos. Se buscan ingenieros, políticos muy de izquierdas, gente que entienda mucho de bromas y hasta luditas para oponer algún tipo de resistencia.
1El célebre libro de Carlo M. Cipolla.
2Tonto esférico (p.38) , diamante bruto (p.80), …
3El autor usa la metáfora de Terminator y Skynet pero en realidad cualquier mito moderno a la Frankenstein valdría.
4Frase de una novela del consejero, mano derecha y defensor a ultranza de la presidenta: MAR.
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