__MESSAGE__
Ricos y extravagantes
Un ricachón está moralmente obligado a gastar su dinero de manera excéntrica.
8 de enero 2025
Un ricachón está moralmente obligado a gastar su dinero de manera excéntrica.
Uno entra en internet -ese mundo ficticio en el que todos sonríen más de lo que realmente lo hacen- y lee críticas insospechadas acerca de los Javis por llevar a Ane Igartiburu para dar las campanadas a en su más que divertida fiesta de Fin de Año (mis amigos y yo todavía nos preguntamos si la invitaron a cenar o si la tenían encerrada en un cuarto hasta la doce).
De pronto el mundo parecía detenerse porque había cuatro personas a las que le parecía una excentricidad, cuando a mi parecer no era más que un acto de supervivencia y responsabilidad. Primero porque no está nada mal sobrevivir de esa manera, ya que así no ves las campanadas con Lalachus y Broncano ni tienes que opinar acerca del vestido lactante de Cristina Pedroche. Y segundo; parece que ya un milloneti no puede ser extravagante cuando, moralmente, un ricachón debería estar obligado a gastar su dinero en cosas que le hagan ser distinto a los demás. A, precisamente, comportarse de manera excéntrica.
A mí esto de los Javis me llevó directamente a Ambiciones, la finca de Jesulín de Ubrique en la que Currupipi, su tigre, era una de las atracciones principales del lugar. Yo estoy seguro de que Jesulín le tenía mucho cariño a su mascota exótica, al igual que un conocido del padre de dos de mis mejores amigos, que tenía un elefante en su finca de Medina con el que quería hacer El Rocío. Casi nada. ¿Para qué querrán las personas estos animales? Pues para contarlo, ¿no? Para que estemos invirtiendo el tiempo en hablar de ellos. Cosa que entiendo.
Porque tener fundaciones y hacer actos solidarios está muy bien. Es más que aplaudible, faltaría más, pero uno ve el inicio de Babylon y comprende que la vida frenética del Hollywood de los años 20 no es sana para nadie, pero para qué quieres el dinero si no es para pegarte algún caprichito excéntrico de vez en cuando, como meter a un elefante en una fiesta. Está claro que Iker Muniain y yo podemos tener el mismo iphone tope de gama, pero el que se paseaba por la ría de Bilbao con un lambo rosa chillón haciendo ruido era él, que sí que podía. Así que hay que estar a favor de la extravagancia porque así nuestros ilustres son algo más que una portada de revista y gente esperando en la cola del baño.
Abogo porque nuestros famosos de pantalla vertical, los de ahora, no nos hagan echar de menos a los ídolos que aparecían en los televisores con tapa de culo. Los Gil, Eugenia Martínez de Irujo y compañía que junto a Imperioso, el caballo al que el presidente del Atleti le preguntaba por los fichajes; o aquel cerdo enorme llamado Bacon de la hija de la Duquesa de Alba, viven en nuestra memoria sin olvidarnos tampoco del tigre blanco de Mike Tyson o aquella foto de Dalí paseando su oso hormiguero a la salida de una boca de metro en París.
Yo, por mi parte, lo más excéntrico que he hecho en mi vida es tomarme un dry martini en pijama, solo en casa (que no es poco), pero claro, nada me habría hecho más ilusión que contratar a Rocío Durcal para que me cantase mientras me duchaba la gata bajo la lluvia.
Ojalá se cumplan todos los deseos de año nuevo que hayan pedido, pero recemos juntos porque nuestros famosos no luzcan todos igual. Ser atrevidos es lo único que nos queda.
Sigue a Álvaro González
Recibe un email con todos los nuevos artículos de Álvaro González
¿Qué opinas?
Sin comentariosManu Vallejo y el arte de (no) parar
Por Álvaro González
Quiero moverme por algo que me llene. No hacer las cosas porque sí.
Pepe "el Marlboro"
Por Álvaro González
En un mundo cada vez más homogéneo, en el que todas las ciudades abrazan a las mismas franquicias y quienes las habitamos vestimos con cuatro colores contados, hay un reducto de personalidad en cada uno de nosotros que traspasa nuestro nombre y nuestro apellido (qué divertido era encontrar a alguien en tuenti con tu mismo nombre y dos apellidos, ¿eh?): los motes.
¿Qué querrán los guapos?
Por Álvaro González
No sé si es verdad que la belleza siempre gana, aunque sí tengo claro que desempata.
Muslos de mujer
Por Estrella Alonso
En los últimos días me he dado cuenta de que tengo muslos de mujer. No de chica, de adolescente, de chavala, mucho menos de niña. El muslo de mujer se caracteriza por la celulitis, por los hip dips, por los love handles
No sex #61: La regla y el amor
Por Carla Mouriño
[pre-menstruación] Querido cualquier hombre a mi alrededor: cuando tengo el síndrome pre-menstrual a veces me vuelvo completamente loca. No sigue una lógica exacta: unos días me da por llorar y otros mi susceptibilidad está disparada.
Brotes: Alicia Población
Por Brotes
Alicia Población lleva media vida orbitando entre escenarios, atriles, libros y charlas de sobremesa. Comunicadora por naturaleza, creó RECORDIS para quienes se atreven a dudar sin miedo y con la lentitud impropia de nuestros días.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro González
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES