Música

Triángulo de Amor Bizarro: «Es un puto coñazo esta época tan literal»

Nuestro objetivo número uno es que la música que hacemos nos represente en cada etapa de nuestra vida.

24 de septiembre 2026


Triángulo de Amor Bizarro acaba de publicar Mi Catedral, su séptimo álbum de estudio, el pasado mes de mayo. Tras más de dos décadas brillando sobre los escenarios, la banda gallega, formada por Rodrigo Caamaño, Isa Cea y Rafa Mallo, afronta esta nueva etapa con un sonido de guitarras perfectamente definido y el mismo espíritu reivindicativo de siempre. Hablamos con Rodrigo y Rafa antes de su actuación en el festival Ebrovisión sobre el nuevo disco, la evolución del grupo después de más de 20 años de trayectoria, su manera de entender la música y su relación con las redes sociales y los algoritmos.


¿Qué tal estáis? ¿Cómo os encontráis ahora mismo? 

Rodrigo: Con muchas ganas, sacamos el disco en mayo y ahora vamos a empezar a girar en salas. Vamos a estar todo el año con conciertos. Nos gusta mucho tocar y tenemos muchas ganas de presentar el disco.


¿Cómo está yendo Mi Catedral? ¿Qué os llega de la gente?

Rodrigo: Las sensaciones están siendo buenas. Justo venimos de los festivales de verano, en los que procuras tocar de todo, aunque ahora nos estamos empezando a centrar en el disco. Creo que se nota que el disco está pensado para ser tocado por tres músicos, y la adaptación está siendo muy guay. Nuestra sensación es que las canciones del disco brillan incluso dentro del repertorio de siempre de la banda. Vemos que hay mucha gente joven que se está acercando más a este disco que a otros. Gente de 18, 20 años, mucha gente que está empezando ahora una banda… Creo que ahora está volviendo la ola de grupos de guitarras, y que estamos encontrando un nuevo público en esa generación, después de unas generaciones que a lo mejor estaban centradas en sonidos más sintéticos, más hechos por ordenador. Ahora hay una escena de guitarras y eso lo estamos notando. Aparte del público de siempre, está habiendo un repunte de un público muy joven.

Rafa: Hay chavales de 18 años que tienen bandas ahora y se nos acercan a vernos y a contarnos su historia. Para nosotros es muy gratificante. 


Habéis definido Mi Catedral como un disco de resurrección. También decíais algo así como que vuestros discos son muchas cosas, pero nunca una simulación de vida. ¿Qué hay de todo esto?

Rodrigo: A nosotros lo que más nos gusta es tocar y hacer canciones y dar conciertos. Nos metimos en la música por eso y es algo que no queremos perder. Sé que desde el punto de vista económico, ahora las bandas tienen que convertirse en una empresa y dedicar más tiempo al marketing que a la música. Pero nuestra perspectiva es que si quisiéramos hacer eso nos hubiésemos dedicado a otro trabajo más rentable y no tan gratificante. Nosotros dedicamos nuestro tiempo a componer, a ensayar, a hacer canciones, a investigar… a lo que es la parte artística. Y claro, choca en estos tiempos, que cada vez hay que enfocarse más al mercado y ser una empresa, pero eso para mí sigue siendo un rollo patatero, aunque sé que al final del año el balance económico sería mejor, pero creo que eso te convertiría en un muerto en vida y no en un músico. A mí me sigue emocionando tocar la guitarra, no tengo tiempo para lo otro.

Rafa: Y yo creo que la longevidad del grupo, y de otros grupos que son referentes, muchas veces es por eso, por centrarse en lo que te gusta y te mantiene teniendo esta forma de vida, porque a veces es más una forma de vida que un trabajo en sí mismo. Y mantenerte ahí que simplemente sustituirlo por otro trabajo. Para eso trabajaríamos en otra cosa, aunque bueno, nosotros tampoco somos el mejor ejemplo de que estemos dejando carreras flipantes a costa de la música. Estamos haciendo lo que más nos gusta y queremos seguir haciéndolo.

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Mi Catedral sigue siendo un disco muy reivindicativo y combativo. ¿Después de 20 años, de dónde sacáis tanta energía para seguir denunciando injusticias?

Rodrigo: Al final hablamos de lo que nos emociona, tanto para bien como para mal. Cuando hacemos canciones pensamos en la música y en lo que queremos transmitir, y usamos la música de vehículo para transmitir lo que nos emociona. No hay un planteamiento del grupo de que esta canción tenga que ser así o esta canción tenga que reivindicar el tema de moda. A nosotros nos salen las canciones así porque hablamos de lo que nos importa, nada más. De lo que no nos importa no hablamos en absoluto. Escribimos desde un punto de vista emocional, y lo que no puedes hacer es una burbuja, o hacerlo de una forma científica o matemática. Nosotros lo hacemos desde la pura emoción. Tú haces la canción porque va a ser algo tuyo, no va a ser un estándar o una radiofórmula, sino que aprovechas tu trabajo para expresarte de la mejor forma posible y de hablar de tus ideas. Esa es la base para hacer nuestras canciones, no concebimos otra. Yo no concibo, por ejemplo, que me digan pues ahora hay que hacer una canción para que la gente baile. Nosotros no somos una orquesta. Respeto mucho a las orquestas, pero es otro género completamente diferente a lo que queremos ser nosotros. Nosotros tenemos un micro, dos guitarras y una batería, y sabemos tocarlas. Pues aprovechemos para que nos escuchen.


En ese sentido, ¿encontráis en la música una vía de expresión o es el contexto lo que os hace sacar esas canciones?

Rodrigo: Es que nosotros somos así. Ya desde el primer disco hacíamos canciones y no estábamos aislados. Hablas de lo que te afecta y de lo que te importa. Lo llevamos a un plano emocional, porque es el poder de las canciones. Nosotros somos todos de clase obrera, y todos los problemas de la sociedad recaen sobre la clase obrera. ¿Pues de qué vamos a hablar? De eso. Si me pasase el verano en un yate hablaría del odio hacia las orcas. Es inevitable, nunca quisimos separar, no queremos hacer las canciones de forma científica y fría. Lo bueno de una canción es que entra todo. Después la gente ya la analizará. Pero es un poco inútil que toda la música que hagas entre en el canon actual. Nosotros intentamos escapar de eso, de los cánones que existen en la música porque cada año van cambiando. La música va muy rápido. Recuerdo la época en la que éramos maqueteros, que el canon había cambiado cinco veces en dos años. Entonces, claro, perseguir eso… Y nosotros también escuchamos mucha música. Hay una parte que es música famosa, no somos nada cerrados en ese sentido, pero también escuchamos mucha música minoritaria.

Rafa: Luego también hay otra parte que es lo que tú puedes hacer. Es decir, te puede gustar cierta música, pero tú lo tienes que convertir en algo real, y eso es un proceso que haces tú. Nuestras limitaciones somos nosotros mismos como grupo y eso es lo guay. 

Rodrigo: A mí eso es lo que me interesa de la música. ¿Cuánta cantidad de música hay grabada del siglo XX? Una cantidad infinita, nadie puede escuchar toda la música. Entonces lo suyo es hacer lo que te guste y lo que crees que transmite tu propio ser. 

Volviendo a lo de antes, nosotros, al venir de familias normales, de clase obrera, como es lo mayoritario en este país, tampoco tenemos muchas oportunidades de tener un altavoz y expresarnos. La mayoría de la gente no lo tiene. Y si de repente la música te da eso, lo mínimo es hacer un discurso que sea elaborado, no decir la primera tontería que te pase por la cabeza. Esto es una oportunidad que tenemos y la aprovechamos para expresar nuestras ideas y nuestras emociones de la forma más pura posible. Ese es nuestro objetivo número uno, no es ser famosos ni tener más seguidores ni cobrar más cachés. Es que la música que hacemos nos represente en cada etapa de nuestra vida.

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@DPCFOTOGRAFO - EBROVISION

A propósito de Matar a un Rey, os leí que en la música no existía una auténtica libertad de expresión. ¿Por qué creéis que sucede esto?

Rodrigo: Volvemos a lo de antes. Hay un canon de lo que se puede hablar y de lo que no se puede hablar en todas las sociedades. Ahora son unos, hace diez años eran otros. Aunque ahora exista este discurso rancio de que en los 80 se podía hablar de todo, y no. Y al final hay cosas que siempre estás bordeando. Al final lo vemos como una oportunidad para tener que elaborar más lo que dices, para que las palabras sean las justas que quieres decir. Estamos en una época de discursos nada elaborados, nada pensados, de soltar la primera chorrada que te viene a la cabeza, y los algoritmos parece que premian más eso que un discurso mínimamente meditado. Lo bueno de una canción es que estás un año haciéndola. Y si las palabras que estás usando en esa canción no son las que tú quieres decir, es culpa tuya. La música también te da pie a eso, a suscribir todas las palabras que hay en el disco. Y todos sabemos que hay gente en la cárcel por escribir estrofas. Hay una línea muy delgada. Y estamos en la época en la que todo el mundo usa el truco de malinterpretar a propósito lo que estás diciendo para atacarte y hacer que tengas que explicarte. Es horrible y es un puto coñazo esta época tan literal.


Os quiero preguntar por vuestra llegada a Substack. Habláis de muchas cosas, de música, de desgranar las canciones, de procesos creativos, de anécdotas vuestras… ¿Por qué este paso?

Rodrigo: A mi me recuerda a la época de los blogs y los fanzines. Substack nos lo enseñó una discográfica, lo vimos y nos gustó, era recuperar un poco eso, porque con esta inmediatez de las redes tampoco puedes hablar.

Rafa: Cuando nos lo presentaron también fue porque nosotros teníamos esas preocupaciones de las limitaciones de las redes o porque nos decían que teníamos que hacer las cosas de una determinada manera. Y en Substack no es así.

Rodrigo: En las redes ahora hay un poco de efecto ficha con todos los grupos. Parece que todos los grupos somos iguales y que tenemos el mismo estilo y que todos pretendemos lo mismo. Pero claro, el propio funcionamiento de las redes tampoco te da para mucho más. Al final hay cosas que siempre está bien explicar para que te conozcan un poco mejor. A mí me da un poco de rabia que mucha gente desde fuera nos sitúe en una misma escena, cuando los objetivos de cada grupo son tan diferentes. No me gusta la deportización de la música, en plan que todos queremos jugar en primera división. La música, el arte en general, no se trata de eso. A mí me encanta llegar al máximo público posible, pero eso es una variable más, no es el objetivo final, porque si no estaríamos todos haciendo géneros de moda.

Rafa: Y extrañamente en esos géneros de moda es de donde más gente se va. Más gente está apareciendo y desapareciendo, sobre todo desapareciendo.

Rodrigo: Y con Substack, por lo menos puedes contar algo más, que la gente te conozca un poco. Después pueden decirte yo quiero que toquen las canciones y se dejen de hostias, pero por lo menos que sepan que eso está ahí. A nosotros nos pasa que siempre se está incorporando gente nueva, gente más joven, que tampoco te conoce bien, que tampoco saben de dónde vienes. Al final tampoco pasa nada por contar una y otra vez el inicio de una película, siempre hay gente que lo va a agradecer. Que lo va a ver y va a tratar de entender algo. Todavía hay gente que nos pregunta por qué hacemos música distorsionada. Hay gente que se cree que es porque no sabemos tocar más limpio. Entonces todo eso está bien explicarlo.


Entiendo que los grupos, incluso los más exitosos como el vuestro, no sois inmunes al algoritmo. ¿Cuánto va en contra de lo natural esta dictadura del algoritmo?

Rafa: Por parte de los grupos, lo principal que haces es música, no es dedicarle todo el tiempo a las redes y demás, aunque las uses como herramienta para llegar a la gente que está ahí. Entonces intentas hacerlo con la mayor naturalidad, que tú te sientas cómodo y que comuniques lo que quieras comunicar. A nosotros, por ejemplo, las redes sí que nos sirven para que nos escriba mucha gente, es un medio más por el que la gente nos escribe, nos pregunta cosas y luego nosotros podemos comunicarnos con ellos, pero no es ese asunto de estar totalmente supeditado a la viralidad.

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Para acabar, qué artista o banda nos recomendáis.

Rafa: Por decir grupos con los que estamos coincidiendo últimamente en Galicia: Apolo18 y Jade4. Son grupos de aquí, de Galicia. Eso está guay y mola. 

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