__MESSAGE__
‘Viri’, desde San Román hasta Mokpo
Fue invitada a participar en el Namdo International Culinary EXPO, el congreso gastronómico más importante de Corea del Sur
24 de octubre 2025
Fue invitada a participar en el Namdo International Culinary EXPO, el congreso gastronómico más importante de Corea del Sur
La actitud, la fuerza y las ganas son el paso más importante a la hora de emprender un camino. De esto sabe bien Elvira Fernández, ‘Viri’ para mí y para todo el mundo. No puedo precisar cuándo la conocí, porque es de esas personas que siempre han estado en mi vida; recuerdo ser muy pequeño y acercarnos a conocer ‘El Llar de Viri’, su ahora famosa y aclamada casa de comidas, pero que entonces solo era un proyecto que había emprendido reinventando su vida.
‘Viri’ es una de las grandes cocineras de este país, sin lugar a dudas; es guisandera, y poco más hay que añadir. Pero es mucho más que todo esto: amiga, vecina, pionera, agitadora culinaria y cultural, valiente, divertida, hedonista. Cuando en este país, tan paleto para algunas cosas, aún nos dejábamos engañar por innovaciones culinarias provenientes de mil esquinas del mundo, en El Llar apostó por los productos de proximidad, por renovar la tradición sin adorar las cenizas, por recopilar recetas que se hubiesen perdido para siempre, por trabajar la huerta y establecer una vinculación directa con el territorio cercano.
Cuando empezó con este proyecto, tuvo claro que le iba a ir bien, y así ha sido: actitud, fuerza y ganas. También trabajo, mucho trabajo. Pese a su reciente jubilación, sigue activa, no entiende eso de pasar por este mundo sin hacer nada. “Ahora que tengo tiempo, me gusta viajar, conocer otras cocinas del mundo y mostrar la nuestra”. Asturiana orgullosa, pone a San Román de Candamo (lugar donde nació y tiene el restaurante), a Asturias y a España en el radar internacional: programas de varios países se han acercado a su casa para que transmita su filosofía del comer y esa sabiduría de las abuelas, todas esas mujeres guisanderas que se dedicaban a cocinar para otros, de las que tanto tenemos que aprender.
‘Viri’ es una gran exponente de aquello que Juan Cueto llamó glocal, palabra inventada por él que combina el conocimiento y amor por lo local con una visión y extensión de ideas universales. Por esto y por todo, fue invitada, gracias a la intervención del profesor Junghoon Moon, a participar en el Namdo International Culinary EXPO, el congreso gastronómico más importante de Corea del Sur. Única cocinera particular invitada, participó junto a otros países: Francia, Japón y China. Desde San Román hasta Mokpo, llevó ‘Viri’ su cocina, acompañada de un gran equipo: Sergio L. Fernándes, su hijo y Pilar Higuero, amiga, viticultora y propietaria de la bodega Lagar de Sabariz.
“La gastronomía une culturas”, reza el lema del evento, algo con lo que esta guisandera no puede estar más de acuerdo, algo que lleva aplicando toda su existencia. Durante tres días, cocinó, dio charlas y representó a la cocina asturiana ante una audiencia internacional, en un escenario que conectaba mar, tierra, tradición y sostenibilidad: valores que ha cultivado toda su vida.
El menú consistió en unos tortos con pisto, fabas con pescado y marisco, y manzana con natillas y anacardos tostados y troceados. Con la dificultad de que, excepto las fabas y la harina para los tortos, los demás productos fueron adquiridos en los mercados de la zona. “Donde estamos se parece a Asturias: el clima, la vegetación, la mar, los cultivos. La única dificultad que estamos encontrando es a la hora de cocinar los alimentos: distintos tiempos de cocción, sabores, texturas”. Sea como fuera: triunfaron.
Lo que hace grande a la cocina no son las recetas, sino las manos que las repiten y las historias que las sostienen. ‘Viri’ lo sabe, cada plato es un puente, un idioma sin fronteras que une lo que parecía distante. Cocinar siempre ha de ser felicidad.
¿Qué opinas?
Sin comentariosApoteosis en el Café Central
Por Álvaro Boro
Esa puerta giratoria que recibe en el café y que hace a uno sentirse como si fuese un ciudadano del Imperio Austrohúngaro y dota de cierta nobleza y buen gusto.
Xiringüelu y nada más
Por Álvaro Boro
Es imposible que les cuente lo bueno que es este día, lo felices que nos hace a tantos, si no lo han vivido. Conozco a gente que vino desde el lejano Oriente para tomar unos culetes de sidra, dejarse achicharrar por el sol, recibir unos abrazos y respirar ese polvillo de la arena y quitar mocos negros dos o tres días después.
Abrir la cocina es abrir el corazón
Por Álvaro Boro
Cocinar para los demás, invitar y recibir en casa a familiares y amigos es uno de los actos de amor más sublimes. Una forma primitiva y mundana de tratar de satisfacer las necesidades de quienes nos rodean mostrando todo el afecto que les profesamos y la importancia de su existencia en la nuestra. Se enciende el fuego desde la entrega absoluta para sellar una alianza fraternal y reforzarla.
Apoteosis en el Café Central
Por Álvaro Boro
Esa puerta giratoria que recibe en el café y que hace a uno sentirse como si fuese un ciudadano del Imperio Austrohúngaro y dota de cierta nobleza y buen gusto.
Abrir la cocina es abrir el corazón
Por Álvaro Boro
Cocinar para los demás, invitar y recibir en casa a familiares y amigos es uno de los actos de amor más sublimes. Una forma primitiva y mundana de tratar de satisfacer las necesidades de quienes nos rodean mostrando todo el afecto que les profesamos y la importancia de su existencia en la nuestra. Se enciende el fuego desde la entrega absoluta para sellar una alianza fraternal y reforzarla.
Native Bonjour: un pedacito de Francia en la costa asturiana
Por María Mieres
Cuando pones un pie dentro de Native Bonjour, quizás lo primero con lo que te des de bruces es un “no hay cachopo” grabado en la espalda de su cocinero, Damien.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Boro
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES