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Yo siempre quise ser Effy Stonem
Pero acabé germinando en Leocadia/Amanda Gris de ‘La flor de mi secreto’.
26 de mayo 2026 · 2 comentarios
Pero acabé germinando en Leocadia/Amanda Gris de ‘La flor de mi secreto’.
Y ajusticiar con un ‘Nobody breaks my heart’ para follar como tirita. 1
Nada duele y sana como Dolor y vida2.
Todo se resuelve a través de ficción con alevosía.
Effy Stonem de Skins3. Esa serie a la que algún día dedicaré todo un ensayo. Donde se encuentra mi animal espiritual, Sid y mi imperio romano, el arco Cassie/Sid y ese final de primera temporada de la que no haré spoilers pero en el que pienso mínimo una vez al día desde que cumplí los catorce años. En esa primera temporada se nos presentaba a Elizabeth Stonem, la hermana pequeña de Tony, tremendo sociópata heterocurioso. El personaje de Effy causó tal furor que acabó convirtiéndose en la protagonista de la segunda generación y un epítome de las chicas que nos denominábamos underground a boquita piñón, por masturbarnos de manera omnívora y calzar Doc Martens. El concepto de misterio, la voracidad del egoísmo. Una tía cool que ni siquiera lo intentaba, un par de cuervos en los ojos y una sonrisa que nos marcaría a todas con una vara de crueldad impostada. Ella que enamoró hasta a su psiquiatra. Ella que, sin murmurar una palabra en la primera generación, nos legó un poso arrastrado hasta la treintena. Sometió a un corazón de oro con problemas de ira- Cook, mi corazón siempre te pertenecerá-, a un mago asperger – JJ, te desvirgó una lesbiana y eso significa tantas cosas- y a un skater -Freddie o Héctor en la Ilíada, pregunto– que hubiera monopolizado el concepto de hombre performativo en aquestos tiempos contemporáneos (que él tenía hermana y una madre muerta). Una Estella de Grandes Esperanzas 4que fumaba sin parar y salía de raves a los catorce años para meterse pastillas y romperse las medias de rejilla. Toda la estética grunge tumblr que sacudía las entrañas de nosotras, las ratis de internet y la cultura british. Maldita seas y qué enamoramiento febril nos suscitaste. Ahora recubriríamos el gotelé con ilustraciones de Fiona Apple vestida de Juana de Arco o del Robert Pattinson todo tiñosi ambiguo en su sesión para Dazed & Confused. Nenas de la Doom Generation y del vodka los domingos, de revolcones psicóticos y psicotrópicos los viernes en la noche y porros un miércoles a la salida del colegio concertado. Vamos, para darme una colleja y espetarme: ‘Cariño, tú británica desfasada/desentendida de qué, si tienes 15 años y acabas de suspender plástica para septiembre, alma de cántaro.’ Pero claro, una se desarrolla con una madre inestable y depresiva, un padre ausente emocional y un TCA como la catedral de Burgos, entonces se aferra a lo que que la conecte con el cortocircuito. Y acaba borracha por Parla colándose en bares -absolutamente menor de edad- vestida con chaquetas de cueroplástico para emular un aura y fingir que baila Crystal Castles en vez de ‘Una vaina loca que me lleve a la gloria’. Que levante la mano, quien lo haya vivido. Referencias de ubicación, mi ciela. Ay, Elizabeth Stonem tu hubieras amado el inicio de ‘La pasión según G. H.’ tanto como esta imbécil lo hace. Dice mi Clarice L.:
‘Estoy buscando, estoy buscando. Intento comprender. Intento dar a alguien lo que he vivido y no sé a quién, pero no quiero quedarme con lo que he vivido.’ [..] ¿Me sucedió algo que que quizá, por el hecho de no saber cómo vivir, viví como si fuera otra cosa?
No hay capacidad para incursionarse en un mundo desconocido, Effy, yo te capto. No hay capacidad para revolverse y sacrificar los lugares seguros en pos de nuevas escaleras. Effy Stonem podría sufrir una depresión psicótica (la gran causa de lucir tan cool: una tristeza desbordante en una belleza de flaca nívea que no murmura ni mú), pero al menos, se guardaba algo de amor propio con todo el trasteo. Y de eso va, de mis intentonas de anular lo que siento y de la pérdida del escaso amor propio que había logrado reunir después de cuatro años de terapia ininterrumpida. Quiero escribir a Elena. Elena, Lenuch. ¿Qué música me recomendarías para esta espera vacía? Nah, es broma. Dime una música que me ilumine la esencia. Y pese a que me esforcé, me esforcé en drogarme, en follar sin parar, en callar, en atravesar el caos, en seducir psiquiatras y fingir inalterabilidad... res de res. De misteriosa imperturbable tengo lo mismo que de religiosa católica, cero unidades de millar. Si revelo mi diario mensual en internete, parece que aspiro a revelaciones comunales en vez de atravesar los bosques en mi presencia y mis costillas, toda callaíta. No crecí según esperaba en mi adolescencia mientras se me agrandaban las pupilas maleducándome y engullendo esa serie por youtube.
Y he vuelto a ser una persona que nunca fui.
Gracias Clarice, una primera página impecable.
Yo siempre quise ser Effy Stonem, pero acabé germinando en Leocadia/Amanda Gris de ‘La flor de mi secreto’ 5 En esta película, Leo, escritora de novela rosa bajo pseudónimo, que ha pasado media vida despeñándose por su marido Paco (interpretado por Imanol Arias, ese prófugo de la tributación patria que salió embarrado del asunto de los papeles de Panamá), que apenas le ofrece migajitas de amor y tiempo. Que la ha sometido a una minusvaloración y a un tratamiento de loca que ha convertido a Leo en un despojo trágico y visceral. Somos ese meme de Eva Green en la serie victoria de terror, Penny Dreadful que sale desmadradísima después de ocho exorcismos y quince ataques de vampiros. Como un cuadro, observamos su frustración y explicamos nuestro devenir:
‘You’re so funny’ ‘Thanks it’s the one positive thing that cameo out of all the desperate and humiliating things I did to try to be loved.
Y lo único que me salva a mí, es que no discrimino entre amantes y amigxs. Cualquier cosa por sentir la aprobación de alguien que respeto y lograr que jamás -jamááááááás- me considere tan inútil como reemplazable. Ojo, mi principal desgarro. Irrelevancia y sustitución. Soy capaz de desollarme viva para lograr evitar un abandono y pierdo la cabeza, la pierdo tal y como se narra en ‘La flor de mi secreto’. Ya lo menté una vez (creo), citando a la Chus Lampreave, ‘como vaca sin cencerro’. Perdidica y sin opción a tricotar en ningún pueblo de Castilla-La mancha. Me ciego, me encabrito, conduzco hasta el descarrile en pánico. Y eso, amijas, es lo contrario a la frialdad e indiferencia, eso se traduce en pura sangre envalentonada y desesperación hambrienta. Si me revuelve mi imagen mediocre, entregaré hasta la última astilla de mi fragata. Dime, Paco, ¿Por qué te reúnes en cada voz de mi cabeza? Y sin embargo, renovamos leimotiv mental. Ahora le toca a:
‘Cierra la puta boca, deja de hablar mierda o te cojo y te rajo.’
Esta es única línea que merece la pena de la nueva temporada de Euphoria. Me la repito cada mañana mientras me cocino unos huevos con sésamo y gochujang. Así, como incentivo vital, para prepararme para el siguiente asalto diario. Espabila, tía.
Retomamos ‘La flor de nuestro secreto’.
Dime, Collins, existe alguna posibilidad, por remota que sea, de... ¿salvar tu amor propio? Y mi desdoble condescendiente-como el hijo de puta de Paco que ni siquiera mira atrás- lo niega y ese no retumba en el portal. Ok-ay, pues vistámonos de cuero y tenebro, nos vamos a la Skins Club. Fuera Marisa Paredes. 32 años y autodestruyéndome como si reviviese mi adolescencia ficticia en un barrio de Bristol. Acabar un día en la skins 6comiendo culo y fumando con 13 homosexuales sin camiseta en un cubículo para mear. Dos días más tarde un entierro cristiano y una semana más tarde un ataque de pánico en una feria de cacharros. You’redoingamaizingweetie. 7 Y, sin embargo... amóporfavó. Para, deja de actuar como estas actuando. Frenar terapia por falta de fondos y suplantar/impersonar a un hetero cis matando sus ansiedades en el gimnasio (todo lo hetero que se pueda ser escuchando la banda sonora de Hairspray y ‘Full Lace y el Tuck’ en la elíptica) y en vínculos de efímero, pero gozoso placer... ¿te está ayudando realmente? ¿Acaso has llegado al cenit de encaje de un sistema opresor por pura supervivencia barata? Desde el mirador moral, se fosiliza la cordura.
Un chupito de jagger, que solo son las tres. Una friega. Una lectura de los diarios de Pizarnik. Una barahúnda de bachata. Algo que evite la sensación de regresar siempre a casa con un continuo sangrado de napia, como si me brotasen coágulos desde el cerebro y encharcase cualquier bus sin poder remediarlo, cubriéndome de sangre hasta los tobillos y mojando los pliegues de mi cerebro.
No puedo morirme en este momento, ni siquiera va a pasar lento. Olvídate del cuento, del drama. Dice Alejandra. No, si hay que cortar el drama, escribe Ocean Vuong:
‘-A veces, que te ofrezcan ternura lo sientes como la prueba fehaciente de que te han maltratado.’
Deja de ser una ridícula, escoge la dignidad. Escoge leer sobre un migrante vietnamita en USA que descubre su sexualidad queer mientras se prepara para una crisis de fentanilo/heroína en su pueblo de Connecticut y su abuela, quién ejerció la prostitución en Vietnam durante la guerra, se muere. La ternura se acaba pagando.
Atiborrada de atrocidades que palidecen mis desperfectos. Perdida y prendida. Una semana antes de San Isidro escribí en mi diario físico:
‘Mientras me follaban a cuatro (apoyos) o mientras performaba coito sin contacto visual en la postura gato-vaca comencé a llorar sin poder reprimir lo inexplicable, se acontecía una epifanía. Me encontré tan disociada que comencé a observarme desde la esquina. Estaba teniendo el sexo que siempre había pensado que quería de la manera que pensaba que quería y siendo tan casual como siempre pensé que quería. Y me descubrí no disfrutándolo de manera plena, echando de menos un sexo que pensaba que me aburriría que jamás pensé que extrañaría. Así que, súbitamente, Fran Lebowitz emergió de la hiedra que cubre mi edificio. Pasmada, vi cómo se deslizaba de una nube de tabaco y abría mis ventanas de par en par con un chasquido. Mi acompañante nocturno quedó suspendido en su vaivén de cadera. Quietecito, quietecito. Y la lesbiana neoryorkina, tras una tremenda calada, me apuntó con su dedo y me acusó: ‘Acaso... ¿estás haciendo esto de manera repetitiva para no echar de menos a otra persona? ¿Acaso no echas de verdad de menos ese vínculo, sino que es una manera de refrotarte en la conocida sensación de angustia al no conseguir lo que tu suponía que deseabas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres en realidad? ¿Lo deseas o lo desea a tu trauma, tu miedo, tu grieta, tus descorches, tu egoísmo?’
Fran, mi amorch, son las cuatro de la mañana. No me jodas con debates existenciales que ya no puedo desglosar con mi terapeuta ni aplicar un gotelé por encima. Así que el tiempo colapsó y reconectó su discurrir. Finiquitamos, me limpié las lágrimas, no alcancé orgasmo y tampoco el sueño. Un tanto deslustrada -no miento-a la mañana siguiente lo del enganche a la intimidad se despedazó sin problemas y el traje a medida de Frannie, no retornó jamás. Dudas existenciales desmigajadas se pudo efectuar el curetaje emocional de manera efectiva. Y con un bello orgasmo. Sí culpo a la noche, sí culpo a la playa. Será que yo no amo.
Follar con alguien sin sentimientos me provocó unas dramáticas lágrimas de nostalgia a la intimidad perdida (Leocadia/Amanda Gris). Follar con alguien que me importaba, potenció un ataque de pánico disparado por ciertas-sustancias-no-tan-legales que me anuló durante seis horas (Effy Stonem). Acá, la mañana me regaló una hermosa clausura, paralela a la previa intervención erótica. Salvando las distancias, ambas anécdotas se instalan en un limbo emocional donde la apertura y el cierre no es posible, el ascensor anda atascado y en el espejo se reflejan todas las magulladuras. El desamparo, la inestabilidad mental, la insuficiencia, la comparativa constante y el monstruo de los celos sobre jenesaisquoi, una existencia más plácida. No albergo ahora mismo un cuerpo para la delicadeza y el amparo. La intimidad salva, pero aún no me encuentro preparada para volver a esa senda. Tú a mí no me gustas, pero a mí laceración sí. Eres dopamina, eres huesos. Siento escribirte a las dos de la mañana para que acudas a mi casa y esquives a mi gato. Hago un inciso, no me encuentro peor que a mis 23 años. Acá solo se transitan unos días insomnes hasta que llegue la Feria del libro y se abducida por una purga continua, un embote de campamento de verano y calufa. Siento llamarte por un nombre que no te pertenece. Afloja de una vez mandíbula, hija de puta. Solo te arrastras aburrida. Imagina desarrollar un texto donde excusar tus comportamientos erráticos. Y si lloras, que fermente.
No preocuparse, no galoparé para internarme en la zona de cruising del retiro. Ni que fuera 2011 o un homosexual sin miedo a nada y con deseo de todo.
Amijas, este desparrame no otorga fábula, ni redención ni enseñanza. Exhausta, pero no desmembrada. Puedo legaros mi vacante, puedo ofreceros La última frase 8en el último aliento. Como, por ejemplo: ¿Para qué dorar el pisto, si no me gustan los pimientos asados?
O también en voz de Bola de Nieve:
Ay amor, si me dejas la vida/Déjame también el alma sentir;Si sólo queda en mí/Dolor y vida.
Y volveré a respirar mientras duermo, a repasar con todas a Camila Cañeque para lograr una caricia más vieja, un suspiro de nieve o la belleza más convulsiva. Ojalá haber comenzado este texto con una carta de amor a una librería o un alegato a la consideración de la sanidad pública. Una pionera de sombreado común, una pedazo de trilera. Todo se debate en quién me creo que soy y que decisiones desapegadas ejecuto para no despersonalizarme por completo. No forzar Effy Stonem si mi canción favorita de mayo pertenece a MDO.
Ahora sí, el cierre. Camila, porfavó.
Un mensaje de Lenuch en instagram, la música que necesitas. Su nueva obsesión basada en estas fiestas patronales (San Isidro) se buscará en soundcloud. El beso de Juncal Rivero.
‘Un beso de amor no se lo doy a cualquiera
Es muy fácil fingir quereres.
Es muy fácil fingir la pasión,
pero un beso de amor no se puede
si se da con el corazón’.
1 Pero acabé deshilachándome y encarnando a Leo/Amanda Gris en ‘La flor de mi secreto’.
2 Canción de Bola de Nieve.
3 Skins es una aclamada serie británica de drama adolescente estrenada en 2007. Narra, sin filtros ni tapujos, las vidas caóticas, excesos y problemas emocionales de un grupo de jóvenes en Bristol (Inglaterra) durante sus últimos años de instituto. 7 temporadas, tres generaciones distintas.
4 Novela de Dickens.
5 Mi película fav de Almodovar. Larga vida a Marisa Paredes. Cómo has estao, cómo has estao, como has estaoooooooo.
6 Una discoteca al lado de Gran vía. Sala sex positive.
7 Parafraseando a Kris Kardashian/Jenner/Houghton mientras su hija Kim hacia una sesión de fotos vestida únicamente con un collar de perlas.
8 Librazo póstumo de Camila Cañeque.
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