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La primera fila
No se puede hacer una lista de la mejor literatura. Y es absurdo intentarlo. Ni una persona sola, ni siquiera todas juntas. Por eso aquí no hay una lista (hay 44).
1 de septiembre 2026 · 1 comentario
Dejemos a cada individuo elegir y así elegirán libremente lo que quieren. ¿Quién eres tú para decir a nadie qué es mejor o peor, o lo que tiene que elegir?
Isabel Díaz Ayuso1
El problema de los libros no sería un problema si no hubiera que elegir. Pero no hay tanto tiempo (ni tanto dinero). Ricardo Piglia decía que él no veía ningún inconveniente en que ahora se publicara demasiado: sería ideal que se publicaran todos los textos y estuvieran todos disponibles, decía. El problema, añadía, es cómo elegir.
Este verano pregunté a unas cuantas personas escritoras, lectoras, editores, traductores, libreros, periodistas y otras gentes que leen, cuáles serían los 5 autores/libros que deberían ocupar la primera fila2 de la literatura actual en español.
Cómo ha interpretado cada quien “en español”, o “literatura actual”, o “libros” o “5”, lo dejé en su mano para que la propuesta fuera lo más diversa, heterogénea, sui generis posible.
Cómo interpretaba yo “primera fila” era: que deberían estar ahí y si no lo están no es por motivos literarios.
Les agradezco a todos y todas y cada una la ayuda en la tarea. Ha sido de verdad estimulante.
No se puede hacer una lista de la mejor literatura. Y es absurdo intentarlo. Ni una persona sola, ni siquiera todas juntas. Por eso aquí no hay una lista (hay 44).
Pero si no buscamos la mejor literatura, si no discutimos cuál es, nos encontraremos en la primera fila con la peor. Que es un poco lo que ocurre. No siempre, sí a veces.
O si no la peor, la que interesa al mercado, al poder establecido, al sentido común. ¿Acaso hay algo peor?
Incluso cuando ese mercado, poder establecido y sentido común muchas veces tiene buenas intenciones y discursos bien intencionados, no nos ayudará a pensar diferente, no quebrará nuestra mirada del mundo, no será antihegemónica ni desactivará el pensamiento automático.
Por desgracia, si elegimos cada uno por su cuenta qué leer no leeremos lo que queremos sino lo que quieren otros3. Dejemos a los liberales que crean ellos en el argumento liberal.
Pero si lo comentamos entre tantos, y cuantos más mejor, juntes y en disputa, y compartimos impresiones y debatimos qué debería ir primero, proponemos, discutimos, leemos, igual llegamos a libros más estimulantes, emancipadores, desactivadores del mecanismo de lo automático.
El imperio de lo subjetivo, que aparenta ser abierto y tolerante, nos aísla a cada uno en nuestro “para mí”. Porque efectivamente nadie es nadie para discutir qué preferimos cada cual.
En cambio, la discusión incansable sobre un objeto concreto nos reúne y nos acerca en la pretensión imposible y necesaria de objetivarlo, de intentar objetivarlo, cada uno desde sus parámetros, quizá sacando algo en claro desde las fricciones entre posturas cambiantes.
Pues lo objetivo solo puede ser un debate constante y nunca cerrado.
Por eso agradezco tanto, tanto, tanto a toda esta gente que dedicó un tiempo de su verano (o invierno, algunos) a pensar y escribirme sus respuestas; y más aún a los que me habéis dejado publicarlas.
Es gente muy lista y muy maja, pero sobre todo leen muy bien, así que, bueno, no digamos que esto es “lo mejor”, pero yo sí que lo pondría al menos en “la primera fila”, o en la mesilla de noche, o en la cesta de Todostuslibros para gastar próximos sueldos.
Podríamos resumir diciendo que sería deseable que fueran estos los libros actuales en español que se traducen a veinte idiomas, que ocupan escaparates y portadas de El Cultural; estos los autores invitados a universidades extranjeras a hablar de literatura, a comentar su proceso creativo, o a La Ser.
A hacer anuncios de coches yo diría que mejor no.
O quizá sería mejor nada, que no molesten a sus autores con tanta farándula. Incluso mejor que no les hubiéramos desvelado. Pero ojalá que llegaran sus libros a más gente, a todo el mundo a poder ser.
Tienen razón los que siempre llegan tarde, yo estaba equivocado: hay que democratizar la literatura; intentemos al menos que sea literatura.
Yo tenía escrito para esto un texto mucho más largo, sobre el panorama literario actual, qué es la literatura de hoy, el problema del “español” siempre con sus etiquetas incómodas, literatura española, literatura hispana, literatura hispanoamericana, literatura en español, Chile, Ecuador, México, Colombia, en euskera, catalán, gallego, quechua, del mercado, editoriales, librerías, periódicos, telediarios, del argumento liberal de gente que se llama a sí misma de izquierdas que no sé por qué no quieren que hablemos de estos temas y llaman elitista a cualquiera que diga que un libro es bueno en vez de es para mí, del fin de la novela, del fin de la poesía, del teatro por escrito, de la anti-novela, del ensayismo, del fragmento y el flujo y la lírica en prosa y la prosa poética, y de un montón de cosas muy largas, un poco pereza y que he dicho ya veinte veces.
Pero como las listas son tan buenas, la verdad, creo que mejor así. Me pidieron alguna vez ir más a favor, menos ataque, horizonte, ser propositivo. Mejor que proponga esta gente. Aquí tienen bien para leer aquellos que prefieran formar su gusto en vez de darlo por hecho.
Gracias otra vez.
LAS LISTAS
Alejandra Arroyo (conversadora):
- (Tras)lúcidas: Poesía escrita por mujeres (1980-2016), Ed. de Marta López Vilar (este es el libro actual en español más importante para mí)
Raúl Asencio (editor de bibliotecas):
(lista de ensayo, omitiendo autores publicados por mí):
- Paul B. Preciado
- Chantal Maillard
- Begoña Méndez
- Raúl Quinto
- Ramón Andrés
- Eloy Fernández Porta
(lista de narrativa, más caprichosa, como proyecto/mirada diría):
- Raquel Taranilla
- Carla Nyman
- Vicente Luis Mora
Alfredo Asumendi (lector):
- Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau
- Los escorpiones, Sara Barquinero
- Óscar García Sierra (su obra completa, pero pienso sobre todo en que no debemos olvidar su poesía)
- Juan Gallego Benot (su obra completa)
- La segunda venida de Hilda Bustamante, Salomé Esper
Mateo Avit Ferrero (traductor pelirrosa):
- Olvido García Valdés
- Ricardo Menéndez Salmón
- Cristina Morales
- Luis Rodríguez
- Ángela Segovia
Juan Benot (declamador):
- Poeta chileno, Alejandro Zambra
- La vida nueva, Raúl Zurita
- Los escorpiones, Sara Barquinero
- Pedro G. Romero
- Chantal Maillard
Carlos Bueno Vera (aforista):
- Noche y océano, Raquel Taranilla
- Isla partida, Daniela Tarazona
- Obra teatral, Rodrigo García (no solo en escena sino sus textos)
- María Salgado (más interesante el todo que una pieza suelta)
- Mario Montalbetti (más interesante el todo que una pieza suelta)
- Contrariedades del sujeto, Carlos Piera (cuyo prólogo debería ser de obligada lectura)
- Justo Navarro (un raro olvidado)
- Rafael Sánchez Ferlosio (un ensayista recordado pero quizá no leído que sigue siendo de rigurosa actualidad)
- Adam Kovacsics
- La traducción de Botones blandos, Gertrude Stein por Esteban Puigls
Pablo Caldera (observador):
- Alejandro Zambra
- Cristina Morales
- Paul B. Preciado
- Juan Mattio
- Sara Barquinero
- Y, desde el cielo, Juan Marsé
Giuseppe Caputo (fabulador):
- María Sonia Cristoff
- Diamela Eltit
- María Moreno
- Igor Barreto
- Fabio Morabito
- Y si se puede muertos, varias maricas y travestis que son famosos pero muy poco leídos (Pedro Lemebel, Reinaldo Arenas, Claudia Rodríguez, Carlos Monsiváis y Salvador Novo)
- Ah, bueno, y también Ramón Andrés
Ernesto Castro (hablador):
- Son habas contadas, no hay mucho donde elegir, los mejores parecen pocos y obvios, así que ponle un +1 a la lista de Luna y listo
- ¿A quién voy a poner, si no?
- ¿A Cercas en vez de Vila-Matas?
- ¿A Juana Dolores en vez de Morales?
- ¿A Gomá en vez de Preciado?
- ¿A Ángela Segovia en vez de García Faet?
- Y en vez de Liddell, ¿qué? ¿Rodrigo García (el Viejo)?
Laura Chivite (sátira):
- Camila Sosa Villada
- Laura Fernández
- Pedro Almodóvar
- Sara Barquinero
- Gabriela Cabezón Cámara
Pablo Cerezo (urbanista literario):
(por centrar dos bloques de lo que creo que podría ser la literatura para el siglo XXI que me interesan y quiero seguir leyendo, de lo que conozco, lo primero sería la literatura weird o new weird, dos portentos que dan cuenta de las limitaciones de la novela para narrar nuestro presente y entienden que hay que armar otra cosa donde lo fantástico, la ciencia ficción, el ensayo, la filosofía y la mejor literatura se fusionan para poner de manifiesto que la única manera que tenemos de narrarnos es a través de lo extraño):
- Juan Mattio
- Roberto Chuit Rovanovicz
(y el segundo bloque, creo que es el mismo ejercicio, de crisis de la novela y búsqueda de nuevas vías, pero con la autoficción o el ensayo literario, esto que hemos llamado ensayismos, que dan cuenta también de las limitaciones de la autoficción, o quizá mejor cogen la potencialidad de la autoficción y la llevan a otro espacio más interesante, y que creo que en España los dos mejores exponentes y que más expanden los límites de la literatura serían):
- Begoña Méndez (por ejemplo: Autocienciaficción para el fin de la especie)
- Luna Miguel (un libro como: Leer mata)
Raquel Congosto (arquitecta):
- Sabina Urraca (cualquiera)
- Se vive y se traduce, Laura Wittner
- El libro de Tamar, Tamara Kamenszain
- Carlos Pardo (cualquiera)
- Paula Porroni (cualquiera)
- Personaje secundario, Sofía Balbuena
- Gorda sinvergüenza, Aida González Rossi
- Hasta aquí todo va bien, Estela Sanchís
- (dejé fuera gente ya muy traducida como Samanta Schweblin o Valeria Luselli)
- Leer mata, Luna Miguel
- Berta García Faet
- Mariano Blatt
- En la celda había una luciérnaga, Julia Viejo
- Clara y confusa, Cynthia Rimsky
- (+famosas: Sistema nervioso, Lina Meruane; Roque Larraquy; El nervio óptico, María Gainza; Dicen de mí, Gabriela Wiener; Primera persona, Margarita García Robayo; Pelea de gallos, María Fernanda Ampuero; Zama, Antonio di Benedetto; Conjunto vacío, Verónica Gerber)
- Black out, María Moreno
- El corazón del daño, María Negroni (de estos dos últimos, no sé cómo de famosos son, ambos son libros importantes para mí, sumaría los que no tengan traducciones aún)
- Agua y jabón, Marta D. Riezu
- Diario pinchado, Mercedes Halfon
- Místicas, Begoña Méndez
- (yo creo que me detengo aquí, salvo que de pronto detecte un imprescindible poco conocido)
- Dicen los síntomas, Bárbara Blasco
Elizabeth Duval (intellectuel):
- Angélica Liddell
- Lectura fácil, Cristina Morales
- Samantha Schweblin
- Dos traductores: Rubén Martín Giráldez y Javier Calvo
- Berta García Faet (particularmente el brutal legado de La edad de merecer y Los salmos fosforitos)
- El magisterio de figuras como: Luis Magrinyà, Luna Miguel y Gonzalo Torné
- Editoriales semilla para la literatura del futuro: HyO, Malas Tierras, Plasson & Bartleboom
María Fernanda Treviño (librera antisistema):
- Glosa, Juan José Saer
- Perras de reserva, Dahlia de la Cerda
- Las primas, Aurora Venturini
- Cuentos atados a la pata de un lobo, Angélica Liddell
- Cuántos de los tuyos han muerto, Eduardo Ruiz Sosa
- Las madres no, Katixa Agirre
Julián Génisson (anticómico):
- La tos, Alberto Otto (no sé por qué no oigo hablar de él sin parar)
Ana Gorría (poeta caminante):
- Benito Pliego
- Sandra Santana
- Lola Nieto
- Raúl Quinto
- Roger Santivañez
- Julia Castillo
- Carlos Piera
Munir Hachemi (ficcionista):
- Pablo Katchadjian
- Rita Indiana
- Cristina Morales
- Tomás Downey
- María Sonia Cristoff
Alberto Haller (editor de síntomas):
- Bibiana Collado
- Vicente Luis Mora
- Berta García Faet
- Pau Luque
Antonio J. Rodríguez (programador de textos):
- Testo Yonqui, Paul B. Preciado (adelanta 10 o 15 años todo esto de la no ficción, lo personal es político y todo lo que hoy está en el mainstream)
- Eloy Fernández Porta (genio de la forma)
- Hilos de sangre, Gonzalo Torné (alguien que entiende la tradición y fluctúa entre corrientes de la novela española)
Letras Corsarias (librería contracultural):
- Eduardo Ruiz Sosa
- Gustavo Faverón
- Paul B. Preciado
- Angélica Liddell
- Ángela Segovia
Manuel Mata (dibujante de viñetas cómicas):
- La serie Blacksad, Juan Díaz Canales y Juanjo Garrido
- Pulsa enter para continuar, Ana Galván
- Rodrigo García Marina (en general)
- Alejandra Arroyo (en general)
- El poema de “Punky Brewster”, Berta García Faet (y por extensión Corazonada)
Paula Melchor (poeta de fantasía):
- Ángela Segovia (todo lo que hace, ha hecho y hará)
Daniela Mercado (curadora literaria):
- Modo linterna, Sergio Chejfec
- Sofoco, Laura Ortiz Gómez
Luna Miguel (lectora de época):
- Paul B. Preciado
- Angélica Liddell
- Cristina Morales
- Berta García Faet
- Enrique Vila-Matas
Adriana Murad Konings (novelista decimonónica):
- Laura Fernández
- Andrés Barba
- Rodrigo Fresán
- Enrique Vila-Matas
- Samanta Schweblin
- Juan Cárdenas
- Pablo Katchadjian
- Y el trabajo entre el inglés y el español de (Hernán Díaz, Benjamín Labatut y Valeria Luiselli)
Borja Navarro (perseguidor de huracanes):
- Teoría general de la basura, Agustín Fernández Mallo
- Los lagos de Norteamérica, José Daniel Espejo
- Iván Rojo
- Crisálida, Fernando Navarro
- Tierras muertas, Nuria Bendicho
- Angélica Liddell
- Borja Bagunyà
- Raúl Quinto
Lola Nieto (poeta nipona):
- La compasión difícil, Chantal Maillard
- La Santita, Mafe Moscoso
- Hacia un ruido, María Salgado
- Pelea de gallos, María Fernanda Ampuero
- Los salmos fosforitos, Berta García Faet
Carla Nyman (instaladora):
- Los escorpiones, Sara Barquinero
- La débil mental, Ariana Harwicz
- La reina del baile, Camila Fabbri
- Bedroom Safari, Alejandro Pérez-Paredes
- Imaginar el fin, Eudald Espluga
Carlos Pardo (poeta latinamericano):
- (No puedo. Me dejo fuera muchísima gente. O sea, evidentemente elegir cinco no es elegir los cinco mejores, sino que ya hay que añadir otras virtudes, otras cualidades. Y, en este caso, creo que la cualidad que quiero añadir es la infrarrepresentación)
- Cynthia Rimsky (yo creo que la riqueza de sus libros la convierte todavía en una escritora que mantiene unos niveles de ironía que despistan a los lectores un poco amaestrados. Ironía estructural. De hecho, sus libros tienen siempre una virtud que me parece profundamente política: defraudar las expectativas del lector, decepcionar nuestros prejuicios)
- Raquel Taranilla (Noche y océano me parece una de las mejores novelas publicadas en España en los últimos años. Y lo mismo, o sea, es una grandísima inteligencia llevada a un absoluto delirio compositivo, organizativo; no un delirio de desorden, de fragmentación ni de nada de eso, sino de manejo, en este caso, de una protagonista delirante)
- Celso Castro (Celso Castro me parece uno de los grandes escritores en español y no comprendo... O sea, tiene una manera de escribir que es única. Tiene una manera de escribir esta especie de emociones en las que los personajes son profundamente vulnerables en su soledad y están buscando contacto, que creo que es de lo más interesante que se está escribiendo en español hoy. Ojalá se le conociera fuera de España, pero aún llego más lejos: ojalá se le conociera en España)
- Juan Cárdenas (evidentemente es un escritor súper respetado, pero para su tipo de inteligencia literaria, para su capacidad de estar continuamente desembarazándose de las formas más cliché de la literatura y, además, hacerlo con una literatura gozosa —yo creo que todos los que te estoy diciendo se leen de manera gozosa—, pues no sé, me parece que es un escritor bastante grande. Yo creo que ocupa un lugar bastante más discreto del que merece)
- Horacio Castellanos (creo que sigue siendo uno de los escritores políticos (por decirlo de alguna manera, aunque decir político con él es también decir burlón, juguetón, analista de la paranoia contemporánea) más divertidos y más gozosos de la literatura que se escribe en español. Todas sus novelas, también las últimas, las novelas americanas de campus (por llamarlas de alguna manera) son absolutas obras maestras del análisis de cómo funciona la sociedad censora actual. Podemos pensar que es muy reconocido, pero yo creo que ocupa un lugar mucho más discreto del que merece)
- (Me dejo fuera gente que me gusta muchísimo. En España me dejo fuera a Elvira Navarro, me dejo fuera a Mercedes Cebrián, ¡y a Carlos Castaño!, que me parecen escritoras/es que siempre están fuera del cliché de una manera clarísima y gozosísima)
- (Amigo, no sé si estoy a tiempo de añadir un autor más a la lista, pero creo que está bien hacer hincapié en él, que es Carlos Castaño Senra. Las dos novelas publicadas en Sloper son alucinantes, juguetonas, muy locas, y si no hubiera tenido la mala suerte de ser un autor español, probablemente en otro contexto literario (pienso en Argentina o Chile) se le leería de otra manera, se reconocería su capacidad de riesgo y, a la vez, el humor profundo que trastoca conceptos baratunos de realidad).
Cristobal Polo (cuadernista):
- Angélica Liddell (por encima de cualquiera, nivel Duras, Beckett, Bernhard)
- Gonzalo Hidalgo Bayal (que va absolutamente por libre y ha creado una geografía castiza delirante, irrepetible)
- Mario Bellatin (que es una bestia)
- Chantal Maillard (erudición podría bastar por sí sola. Pero es que su escritura es de las que crean escuela. Muy pocos hoy escriben a ese nivel)
- (Elijo estos nombres aplicando algo de distancia. A poco que desactivara ese filtro, saldrían algunos mas y más cercanos en el tiempo)
Javier Pomares (radicalizador):
- Rafael Chirbes (un tipo que no se cansa de recordar que el lenguaje y las ambiciones del realismo son a pesar de todo un lugar incómodo y enigmáticamente persistente que nunca deja de ser necesario. El cepillo a contrapelo de nuestra historia social y cultural que nunca merecimos pero que necesitamos y seguimos necesitando)
- Lectura fácil, Cristina Morales (el único libro verdaderamente post-irónico que conozco, y uno de los pocos productos culturales verdaderamente significativos del momento post-15M)
- Berta García Faet (además de ser madrina de una de las generaciones poéticas más interesantes que ha habido en este país en un tiempo, es de las pocas autoras que me hacen imaginar y sentir el deseo de un mundo diferente. Saber que todo puede ser y significar otra cosa)
- Benjamín Labatut (necesitamos geneálogos del horror. A parte que escribe que Hijo Mío De Mi Vida)
- Pedro Lemebel (por ir un poco para atrás sin caer en el lugar común de Bolaño o Marías)
Jesús Ponce (botánico):
- Diamela Eltit
- Luna Miguel
- Enrique Vila-Matas
- Camila Sosa Villada
- Raúl Zurita
Pepe Pulido (agitador cultural)
(No sé si estos son los libros o los autores contemporáneos más importantes de la literatura escrita en español (las etiquetas se me escapan). Sé, en cambio, que son libros que me han marcado y que vuelven continuamente a las conversaciones con amigas y amigos. Al final, creo que eso es lo que los hace relevantes. Desconfío de las listas, pero confío en Jorge y en su criterio para emprender semejante trabajo. Aquí van):
- 2666, Roberto Bolaño
- Casi cualquier libro de César Aira
- La poesía completa de Héctor Viel-Temperley
- La sodomía en la Nueva España, Luis Felipe Fabre
- Migraciones, Gloria Gervitz
- Todos los libros de Sara Gallardo
- Casi todos los libros de Juan José Saer
- El sueño de toda célula, Maricela Guerrero
- Cuerpo, María Auxiliadora Álvarez
- La poesía completa, Nicanor Parra
Punzadas (Paula Ducay e Inés García, embajadoras de Rolando):
- Hasta aquí todo va bien, Estela Sanchís
- Pau Luque
- Bibiana Collado
- El mejor de los mundos posibles, Gabriel Ventura
- Arena en los ojos, Laura Casielles
- María Sánchez (Inés)
- Hombres con un diente de leche, Luis Díaz (Inés)
- Elaine Vilar Madruga (Inés)
- Galleteras, Laura Sanz (Inés)
- El libro blanco, Vicente Luis Mora (Paula)
María Roig (performer):
- María Zambrano
- Angélica Liddell
- Rodrigo García
- Camila Cañeque
- Dahlia de la Cerda
- Chantal Maillard
Manuel Romero (gramsciano) junto a su pareja (de nombre incierto):
- Materiales para una pesadilla, Juan Mattio
- Las primas, Aurora Venturini
- Sentirás bajo los pies las estructuras mayores, Roberto Chuit Roganovich
- Canto yo y la montaña baila, Irene Solá
- Traumacore, Nuria Gómez Gabriel
- Incensurable, Luna Miguel
- Carcoma, Layla Martínez
- Han cantado bingo, Laura Cornujo
Carlos Rod (cosedor de libros):
- ¿Quiénes somos? 55 libros de la literatura española del siglo XX, Constantino Bértolo (Periférica, 2021)
- Trilogía del luto (Dicen que Nevers es más triste / Guerra interior / Kuxmmannsanta), Angélica Liddell (La uÑa RoTa, 2019-2022)
- El homóvil o la desorbitación, Jesús López Pacheco (Debate, 2002)
- Ciclo autobiográfico (El enfermero de Lenin / Retrato del futbolista adolescente / El capitalista simbólico), Valentín Roma (Periférica, 2017-2022)
- Trilogía de la pasión (Matate, amor / La débil mental / Precoz), Ariana Harwicz (Mar Dulce, 2012-2015)
- Joi, Ángela Segovia (La uÑa RoTa, 2026)
Margot Rot (pensadora):
- Angélica Liddell (por el conjunto de su obra, con especial reconocimiento a su obra completa publicada en La Uña Rota).
- Rodrigo García Marina (por Los prodigiosos gatos monteses (Letraversal, 2023)).
- Manuel Mata (escritor y editor visionario, por el conjunto de su obra, con especial mención a El tema (Pre-Textos, 2025)).
- Cristina Morales (incontestable novelista catedralicia, por el conjunto de su obra, con especial mención a Lectura fácil (Anagrama, 2018)).
- Jorge Velasco Baleriola (por el que será, sin duda, el ensayo de filosofía más divertido e interesante que se publique próximamente en español).
- Nadia Risueño (por el conjunto de una obra poética que, desarrollada íntegramente en formato digital, constituye una renovación todavía inédita de la poesía en España).
- Pablo García Casado (por el conjunto de su obra, con especial mención a Las afueras (DVD Ediciones, 1997)).
Estela Sanchis (fotógrafa conceptual):
- Joi, Ángela Segovia (es todo lo que necesitamos frente al auge de las narrativas simplistas)
- El paisaje es un grito, Eduardo Ruiz Sosa
- El cielo de la selva, Elaine Vilar Madruga (terrible y maravilloso)
- Perros de caza, Borja Navarro (Arcén ya era bastante genial, con este se consolida como una voz importante)
- Cuentos atados a la pata de un lobo, Angélica Liddell (creo que ella sola purga el miedo de todxs lxs autorxs y editoriales a escribir algo medianamente reprobable)
Javier Serena (director de cuadernos):
(Cinco autores que, en su momento, pudieron ser considerados "raros", por no adecuarse a un molde narrativo mayoritario y en su tiempo, y probablemente por tener que inventarse sus lectores: por anticiparse, y buscar lectores del futuro).
- Mario Levrero
- Enrique Vila-Matas
- Hebe Uhart
- Josefina Vicens
- César Aira
Nadal Suau (crítico tatuado):
- Belén Gopegui (el antídoto anti-narcisista y verdaderamente político a casi todo lo que se suele citar cuando se elaboran listas como la que quieres hacer)
- Rosario Izquierdo (especialmente Diario de campo y Pasión Nails)
- Francisco Ferrer Lerín (lo más original entre los vivos)
- Luís Rodríguez (grandísima originalidad y totalmente al margen de lo que hay que ser para molar)
- Diego Garrido (entre los nuevos nombres, lo que necesitamos de verdad)
- Munir Hachemi (El árbol que viene)
- Vicente Valero (elegancia enorme, súper-clase, ciertamente no innovador)
- Sara Barquinero (ocupa una centralidad que creo que merece)
- Nueve nombres, María Huertas Zarco
- En latinoamérica hay al menos cuatro literaturas en mejor forma que la nuestra
- En Europa no menos de otras cinco también
- Ah! Rubén Martín Giráldez!
Andrea Toribio (crítica crítica):
- El paracaidista, Ana Campoy (por atreverse a debutar en la narrativa con un tema con el que habitualmente se legitiman e irrumpen en el campo hombres de cualquiera edad, la guerra civil)
- Las crines, Marc Colell (por volver a apostar por la nouvelle o relato breve de tintes reflexivos y/ o meditativos que tienen que ver con un apunte sobre el tiempo, y que recuerda a Julian Ayesta o a Jesús Fernández Santos)
- Munir Hachemi (cualquiera de sus libros. Con su propuesta renueva y actualiza la intención o la vocación que la literatura española siempre ha tenido: apuntar hacia lo metaliterario desde el diálogo con otras tradiciones. Es una reivindicación de el dialogo lingüístico y cultural)
- (Me faltan dos, ¿no?)
- Y lo he estado pensando y creo que tanto Beatriz Serrano como Layla Martínez han conseguido que en suelo patrio se haga una narrativa upmarket de gran calidad que suena muy bien y que encaja tanto en nuestro mercado como fuera y eso es un valor: hacer que la narrativa española resuene fuera y que el público al que se dirige abarque a muchos tipos distintos de lectores. Han conseguido que se esperen sus nuevos trabajos más allá de nuestra frontera haciendo novelas sobre cómo nos relacionamos con el otro en este mundo tan difícil, hostil y extraño
- **Y daría especial valor también a Laura Fernandez (por defender una manera de contar historias propia, muy única e inimitable, que ha legitimado su voz y que ha encontrado a un gran número de lectores. Además de la labor que esta haciendo de traer autores increíbles de USA aquí)
Gabriela Wiener (editora de yeguas):
(Me interesa lo que amplía el campo de la literatura en español dentro o fuera de este territorio o lo que se entiende por ella, entonces, por qué no, la literatura de las que migramos. Me gustaría que se hablase más de los libros de:)
- Mafe Moscoso
- Lucrecia Masson
- Maileis González
- Ale Oseguera
- Luciana Mello
Jorge Burón (yo):
(españoles en español porque, por lengua y por mercado basado en el estado, no creo que tenga suficiente mapa ni ojo para valorar ninguna otra literatura nacional ni lingüística):
- Angélica Liddell (la más radical. Pongamos la trilogía del luto: Dicen que Nevers es más triste, Guerra interior, Kuxmmannsanta, el diario como texto definitivo y el sacrificio como único arte sagrado)
- Paul B. Preciado (el más fascinante. Pongamos Dysphoria Mundi, el libro más actual que he leído jamás)
- Begoña Méndez (la que más me interesa, pongamos Autocienciaficción para el fin de la especie, pero ojo sus libros breves, Heridas abiertas, 124 huecos y aún creo que su mejor libro está por venir e por eso es la más importante)
- Rubén Martín Giráldez (el que más me pone. Magistral, pero todo, y sus traducciones, especialmente las de Céline, nuestro prosista más radical)
- Cristina Morales (la que más me cabrea. Creo que Lectura fácil es la novela española de lo que va de siglo, y ya es un cuarto largo)
- Manuel Mata (el que más me divierte. Todo, cualquier página, cualquier frase, cualquier palabra, hablada, escrita, dibujada, todo)
- Camila Cañeque (la que más me entristece. Sus silencios)
(sobre Latinoamérica, hacia donde mi mirada solo puede ser torpe, mercantil, colonial e ingenua):
- Mario Levrero (diría La novela luminosa o El discurso vacío)
- Pedro Lemebel (diría “Hablo por mi diferencia” y todo)
- Raúl Zurita (diría Purgatorio en micro y La vida nueva en macro)
- Alan Pauls (diría todo, pero sus ensayos sobre todo, incluyendo sus charlas en YouTube, claro, quizá arriba de todo, pero Trance especialmente, aunque El pasado, pff, ah, y las tres Historias de los 70 en Argentina, El pudor, hasta la última, ya viejo, Malas lenguas, es buena y diferente… en fin)
- María Negroni (diría Colección permanente)
- Mariana Enriquez (diría sus charlas en YouTube que son el género literario del futuro, y Nuestra parte de noche)
- Ariana Harwicz (Trilogía de la pasión, la violencia más verdadera en texto)
- Fernanda Melchor (diría que Temporada de huracanes es un libro ya en el lugar de Pedro Páramo o Cien años de soledad, y me hago cargo de la machistada de comparar una autora actual con un autores señores muertos para dar cuenta de su calidad, pero me puede la literatura comparada y no tengo recursos para dar cuenta de otra forma la dimensión y lugar y gesto que considero que tiene ese libro, y por desgracia en la literatura consagrada hay demasiados honvres, así que me disculpo pero comparo. Melchor está ahí, en el olimpo de la lengua, solo con una novela, igual que Rulfo y Márquez están por ese solo libro)
- Alejandro Zambra (diría Bonsai, La vida privada de los árboles y Facsímil, y ojo como tríptico)
- Luis Chaves (sus prosas)
- Eduardo Ruiz Sosa (cualquiera, monumentos)
- Iosi Havilio (solo he leído Buuuh! y con eso basta y sobra)
- Rodrigo García (diría sus textos reunidos, cenizas escogidas, en La uÑa, y creo que hay alguna relación entre estos textos y el anterior de Iosi y los de Cañeque y otros y claro Beckett y Duras, y que creo que me importa para la concepción del texto en el futuro. Resumido: “El texto es lo de menos”, frase de Havilio)
1 Esta cita es apócrifa y esta Isabel Díaz Ayuso no se debe confundir con la Isabel Díaz Ayuso presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, sino que es una Isabel Díaz Ayuso de ficción que es periodista cultural y se autodenomina progresista y feminista.
2 La semana pasada Leo Espluga publicó un texto en respuesta al concepto de “la primera fila” que aparecía en mi crítica al libro Magistral, de Martín Giráldez, donde yo lo introduje pensando ya en este artículo que como he dicho llevo maquinando todo el verano, cosa que, aunque Leo fue uno de los invitados a participar en estas listas, no podía saber porque en la invitación no se mencionaba la idea de “primera fila” aunque fuera central y la que dirige el espíritu del proyecto. En todo caso, la casualidad ha querido que estos dos textos se encuentren como diálogos diferidos o alterados o no sincrónicos, pero este artículo escrito antes de leer el de Leo creo que valdría como mi respuesta a su contrarrespuesta. Bonito diálogo, en todo caso.
3 El artículo de Pablo Cerezo, brillante en muchos sentidos y necesario palabra por palabra, no trata este tema específicamente, pero en uno de sus párrafos iniciales elaboró esta idea que yo venía rumiando todo el verano con una precisión que yo no iba a ser capaz de alcanzar, así que me he limitado a sintetizarla lo máximo posible y remitirme directamente a su texto para explicaciones más detalladas. Otra bonita coincidencia. Me permito reproducir el párrafo en concreto aquí por preciso y bien escrito, para los vagos que no pinchan un enlace ni queriendo: “A estas alturas no tendríamos que señalar que el gusto personal es de todo menos personal. Toda teoría crítica debería, ante todo, desestabilizar la idea que tenemos de libertad. Apuntar que no somos los sujetos libres y soberanos que creemos ser o que, al menos, nos gustaría ser. Nos condiciona nuestro lugar en el mundo, la relación con nuestro entorno, la cultura que consumimos, lo que se espera de nosotros y también lo que nos es dado. Tampoco implica eso que seamos ovejas en medio de un rebaño. Algo puede y debe hacer cada uno con esa herencia que recibe y que le acompaña de por vida. El gusto, parte de esa herencia, es también moldeable: se educa, se entrena, se sofistica.”
¿Qué opinas?
1 comentarioAutocienciaficción para el fin de la especie, Begoña Méndez (HyO, 2022)
Por Jorge Burón
3, «Decir el pronombre yo es señalar la fractura entre el mundo y mi existencia». Yo es otre.
Magistral, Rubén Martín Giraldez (Jekyll & Jill, 2016)
Por Jorge Burón
20, «Pero claro, para eso debería existir justicia y al menos una persona en España que sepa leer». El problema sigue intacto.
Luis Chaves (los tres editores)
Por Jorge Burón
Salvapantallas y Vamos a tocar el agua son una novela y una crónica de viaje de Luis Chaves. Publicados en 2014 y 2017 respectivamente, han sido al fin editados en España por una de esas pocas y pequeñas editoriales (los tres editores)
Una relectura de Ben Marcus y Rubén Martín Giráldez
Por Adrián Grant
Descubrí con cierta tristeza que sí guardaba un recuerdo de gozo, de disfrute de la lectura de Magistral, pero que lamentablemente no me acordaba de nada de lo que el libro contenía. ¿De qué iba?
Por dentro y por debajo de la piel
Por Clara Del Rey
Como toda cobarde patológica, tengo tendencia al desliz. Por eso miento más de lo que quiero, casi nunca doy la cara, cedo cuando debería plantarme y, en fin, se me puede acusar de porquería de la buena, pero no de ser dualista.
Autocienciaficción para el fin de la especie, Begoña Méndez (HyO, 2022)
Por Jorge Burón
3, «Decir el pronombre yo es señalar la fractura entre el mundo y mi existencia». Yo es otre.
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