__MESSAGE__
Una pesadilla en el pasillo de los refrigerados
Hago una petición para que se nos brinde a los usuarios la oportunidad de alquilar ropa de abrigo para transitar estas zonas glaciales
1 de agosto 2025
Hago una petición para que se nos brinde a los usuarios la oportunidad de alquilar ropa de abrigo para transitar estas zonas glaciales
Acabo de venir de hacer la compra en un supermercado de letras verdes y que antes se las daba de vender muy barato y ahora no tanto, y creo puedo asegurarles que no he pasado tanto frío en todo el año. Una jornada gélida en la montaña, con las temperaturas desplomadas y una ventisca sin igual, es un oasis si lo comparan con el aire acondicionado y los pasillos de refrigerados y congelados de muchas grandes superficies. Es imposible atravesar los lineales tratando de hacer la compra con tanto frío, dicen que hasta se han empezado a ver pingüinos y osos polares por diferentes establecimientos de nuestro país.
Uno va con su ropa veraniega, algunos con pantalones cortos y todo, y cuando traspasa la puerta automática empieza a tiritar, a echar de menos la térmica, el plumas, un gorro, guantes, unos calzones marianos. ¿Quién programa esa temperatura para el ambiente y los congeladores y neveras? ¿Quieren acabar con parte de la población y esta es una medida encubierta? ¿Dónde está el fantoche de Iker Jiménez cuando se le necesita para cosas serias y de verdad?
Hago una petición para que se nos brinde a los usuarios la oportunidad de alquilar ropa de abrigo para transitar estas zonas glaciales, y si es necesario que brinden la posibilidad de contratar a un sherpa que avance por los invernales estantes y nos ayude a hacernos con el helado, los guisantes o los yogures. Sería un buen desempeño para todos esos profesores de esquí que durante la época estival están en el dique seco del empleo.
Y una de las peores cosas de este frescor inhumano, es que la mayoría de las veces que me acerco a coger una bebida fría de la nevera, languidece a temperatura ambiente entre las paredes acristaladas del expositor. De qué nos sirve padecer la posibilidad de fallecer congelados, si luego el trago que tratamos de echarnos a la boca en la calle asfixiante está a la misma temperatura que una piscina para niños.
Llega agosto, a la peligrosidad de las altas temperaturas veraniegas, ahora debemos sumarle la del termómetro desplomado en los súper. Nadie dijo que la vida fuese fácil, pero sí lo es un poco más si estás cerca del mar, donde todo es mejor. Pásenlo bien, y no se olviden del abrigo, por si tienen que hacer la compra.
¿Qué opinas?
Sin comentariosApoteosis en el Café Central
Por Álvaro Boro
Esa puerta giratoria que recibe en el café y que hace a uno sentirse como si fuese un ciudadano del Imperio Austrohúngaro y dota de cierta nobleza y buen gusto.
Xiringüelu y nada más
Por Álvaro Boro
Es imposible que les cuente lo bueno que es este día, lo felices que nos hace a tantos, si no lo han vivido. Conozco a gente que vino desde el lejano Oriente para tomar unos culetes de sidra, dejarse achicharrar por el sol, recibir unos abrazos y respirar ese polvillo de la arena y quitar mocos negros dos o tres días después.
Abrir la cocina es abrir el corazón
Por Álvaro Boro
Cocinar para los demás, invitar y recibir en casa a familiares y amigos es uno de los actos de amor más sublimes. Una forma primitiva y mundana de tratar de satisfacer las necesidades de quienes nos rodean mostrando todo el afecto que les profesamos y la importancia de su existencia en la nuestra. Se enciende el fuego desde la entrega absoluta para sellar una alianza fraternal y reforzarla.
El misterio calculado
Por Ángel Insua
Mi reacción en la totalidad fue, tristemente, la decepción. Una decepción ligera, que trepó mi espalda y se enroscó en la nuca; me susurró al oído: no es suficiente.
La palabra y el sexo
Por María del Mar Ramón
Me gusta decir que se me pegan los acentos porque no tengo personalidad. Me gusta decir eso y que la gente me mire con un poco de lástima y otro poco de condescendencia
Córtenla
Por Elena Carmona
No caímos en que poco menos de veinticuatro horas después de aterrizar en Buenos Aires se celebraría la final del Mundial. Él vive en España desde 2013, aunque dice que trabaja de argentino porque toca el bandoneón y se gana la vida como músico de tango.
Abónate a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Boro
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES