Viernes Santo
La Virgen llega hasta el campanario, el punto más alto de la ciudad.
3 de abril 2026
Por Edu Hirschfeld
3 de abril 2026La Virgen llega hasta el campanario, el punto más alto de la ciudad.
17:37. 29 grados. Una multitud se agolpa frente a la Iglesia de San Miguel en Jerez de la Frontera esperando a que salga la Virgen de la Inmaculada Concepción. Los costaleros avanzan bajo un respetuoso silencio entre las puertas estrechas. Fervor. Los tamborileros esperan con tensión para dar el primer golpe. Un momento, algo pasa. Los costaleros intentan avanzar pero resulta imposible. Parece que el candelabro derecho se ha enganchado. No, es la Virgen. Se agarra con todas sus fuerzas a los laterales de las puertas, dice que no quiere salir. Los costaleros insisten en avanzar. Una vieja grita “¡guapa!” y la vieja de al lado le pega en la mano para que se calle. La Virgen se quita la corona y coge una vela. Amenaza con quemarlo todo si intentan sacarla. El jefe de los costaleros dice que eso no puede ser, mujer, que tienes que salir y punto, que es tradición. La Virgen que no, que yo de aquí no me muevo, que todos los años igual. El costalero jefe coge una rama grande de olivo y empieza a pegarle en el culo. No me hagas subir ahí que será peor. Y ella que no, que sólo os acordáis de mí cuando os interesa. Fuera, tres cámaras de televisión y más de 50 móviles graban la escena. Muchas viejas se escandalizan y los hombres silban y gritan. Un trompetista con gafas de Oakley, todavía borracho, se ríe. Dos chicas jóvenes aplauden y animan a la Virgen. ¡Claro que sí, guapa, dilo! Se escuchan golpes. Es la Virgen taconeando sobre el tablero para molestar a los costaleros, con cuidado de no pisarse la falda. La estructura empieza a tambalearse. Que se cae. QUE SE CAE. La Virgen aprovecha el momento de desconcierto para impulsarse y dar un salto de varios metros hasta aterrizar hábilmente sobre el pórtico. Continúa trepando por la fachada de la iglesia, como si fuera un personaje del Prince of Persia, enganchándose de los pináculos y arbotantes. Con cada salto, el vestido hace unas formas maravillosas. El director de la banda hace un gesto de asombro con los brazos y la banda empieza a tocar por error, pero muy oportunamente. Cornetas y tambores a todo volumen y la partitura tan teatral. La Virgen llega hasta el campanario, el punto más alto de la ciudad. La música subraya dramáticamente su ascenso. Aplausos. Las viejas lloran, no saben si de impresión o de emoción. Los costaleros heridos salen a rastras por debajo del faldón. La gente hace noche. Llegan medios de todo el mundo. Jerez de la Frontera bate su récord histórico en ingresos de hostelería. Se instalan puestos de souvenirs y dulces con la foto de la virgen voladora. #freevirgin es trending topic mundial. Mandan al mejor negociador del cuerpo nacional de policía pero pronto la cosa se estanca. La Virgen no quiere nada, solo que la dejen en paz. Al ver la que ha liado se viene arriba y pide jamón ibérico y melón que le hacen llegar mediante drones. A veces las hélices de los drones chocan percutivamente contra las campanas, generando estallidos de atención e hipnosis. Los GEOs preparan un dispositivo especial con varios francotiradores apostados en edificios colindantes apuntando durante las 24 horas al campanario. Se comenta que el Papa León XIV viajará en persona para tratar directamente con la Virgen. Finalmente llega el tercer día, al alba. El Papa habla a gritos en latín con la Virgen. Por desgracia no nadie de los presentes habla latín y no entendemos lo que hablan. Parece que la ha convencido para que le deje subir hasta el campanario. Imágenes aéreas en El programa de Ana Rosa muestran al Papa con los pies en la cornisa, dialogando con la Virgen mientras comparten una caja de dulces ofrendada por las Franciscanas Descalzas. Ella hace aspavientos y niega con la cabeza. Después de una hora piden una botella de vino. Luego otra. Se les ve riendo y en actitud cariñosa. Se cogen de la mano. Sonríen. La Virgen y el Papa se esconden entre las campanas, puede que hayan subido al óculo. No se distingue bien lo que ocurre. Unos minutos después, el vestido de la Virgen cae grácilmente desde el campanario y aterriza sobre una ambulancia. Luego caen unas enaguas. Llevaba enaguas, la Virgen. Cae también el gorrito del Papa, la sotana blanca y unos calzoncillos holgados de un blanco cegador. Una señora muy mayor y muy devota muere de un infarto en Don Benito, Extremadura, al ver las imágenes en su televisor.
La foto de la portada es de Cristina García Rodero
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