Deportes

Mundial 26: España campeona. Llora por nosotros, Argentina

Ferrán Torres, que es un tío muy guapo —cosa que suma—, nos da el Mundial y libera la felicidad.

20 de julio 2026


Marcaron tres veces y fue 1-0. Siendo campeones, no tengo mucho que decir. Ferrán Torres, que es un tío muy guapo —cosa que suma—, nos da el Mundial y libera la felicidad. ¡Qué bueno, joder! Con mis treinta y tantos no pensaba volver a vivir esta sensación tan placentera, y aquí estamos de nuevo.

El partido fue duro, con unos argentinos que hicieron todo lo previsto. Es triste ver cómo un país queda tan reflejado en la manera tan rastrera y sucia de tratar de imponerse. Qué adiós tan lamentable del dios del fútbol, relegado a comparsa de un grupo de matones protestones.

No fue algo bonito de ver, pero sí necesario. Una ceremonia tosca en la que España dominó todas las zonas, haciéndose dueña del balón y chocando una y otra vez con el muro argentino. Una batalla hasta que Ferrán lo detonó todo. Dos concepciones distintas de enfrentarse al destino, y ya saben cuál es la ganadora, la buena.

La Selección demostró la importancia del equipo: once jugadores que se llevan bien y se entienden son imparables; pasan por encima y arrasan a cualquier crack. Porro, Rodri, Olmo y Cucurella son nombres que saltan cuando hablamos de los mejores, pero estos tipos serán recordados en conjunto. Todos los nombres que están en esa lista que nos hizo campeones, con más minutos o menos, han pasado a la nómina de campeones del mundo. Una generación que creció viendo a otros ser campeones ha logrado igualarlos y demostrar que sí hay sueños que se cumplen.

Volvió un Torres a hacernos campeones, en esos minutos inciertos del descuento que uno mira vapuleado y en los que los jugadores corren más con el corazón que con las piernas. Jugamos contra once y contra los árbitros, anulando todo lo que hacían los españoles. Hubo que marcar tres veces para que una valiese, pero mereció la pena.

Este lunes, tan lunes y a la vez tan poco lunes, muestra la imagen de un país orgulloso de lo que es y de lo que representa. Unos chavales que saben hacer bien su trabajo son la mejor Marca España que tenemos y en la que podemos pensar. Nos dejan un verano de festejo y orgullo, una época en la que poder celebrar lo que corrieron unos tipos que sabían meterla cuando toca, algo que no siempre es tan fácil. Orgullo de algo tan prosaico y primitivo como es el concepto de patria, del que, pese a intentar huir, nos dejamos atrapar.

España campeona, llora por nosotros, Argentina. España en lo más alto del fútbol, mostrando lo bello que es tratar bien a la pelota. España en las calles celebrando lo bonito de la vida. Y dentro de unos años no recordaremos el minuto exacto del gol ni las tres veces que hubo que celebrarlo. Recordaremos dónde estábamos cuando España volvió a ser campeona del mundo. Recordaremos los abrazos, los gritos en el salón, los mensajes en el móvil y la sonrisa del día siguiente. El fútbol, cuando es así de bonito, no va sólo de ganar, va de regalarnos recuerdos para toda la vida. Hoy somos campeones del mundo otra vez. Y eso, por mucho que intenten convencernos de lo contrario, es una de las cosas más bonitas que pueden pasarnos un lunes. ¡Campeones!

 

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