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Lo último
Una necrología del cine perdido
Una fantasía de recorrido por los cádaveres cinematográficos que han regresado de la muerte a lo largo de la historia.
Andrea Borreguero Lindo · 5 de junio
Una comida pendiente
Sentados a una mesa todo es mejor, que la comida no es un mero trámite para subsistir y que brindando, los temas banales adquieren importancia supina y transcendental.
Álvaro Boro · 5 de junio
Manu Vallejo y el arte de (no) parar
Quiero moverme por algo que me llene. No hacer las cosas porque sí.
Álvaro González · 4 de junio
Bad Bunny ha resucitado el palco del rey
La ópera estaba abajo, sí, pero el espectáculo importante estaba arriba. Entonces apareció Richard Wagner (...) y cambió por completo la manera en que occidente entiende qué significa asistir a un espectáculo. (...) Y aquí entra Bad Bunny: ha desenchufado a Wagner. Ha vuelto a encender las luces.
Aleix Gomila Pons · 4 de junio
La IA como muñeca hinchable
Quién sabe si los tiranos de oficina estarán más tranquilos ahora que pueden colmar sus fantasías dictatoriales con un esclavo digital.
Adrián Grant · 4 de junio
Porcus Loquens
¿Que por qué estamos todos incluidos en estos otrora ilógicos párrafos? Porque tenemos lengua, así de simple.
Fernando Gepé · 3 de junio
León XIV en Carabanchel
El nuevo papa, a diferencia de su antecesor, no quería una entrada por el centro de la capital: León XIV entraría a España por Carabanchel.
Álvaro L. Pajares · 3 de junio
Muslos de mujer
En los últimos días me he dado cuenta de que tengo muslos de mujer. No de chica, de adolescente, de chavala, mucho menos de niña. El muslo de mujer se caracteriza por la celulitis, por los hip dips, por los love handles
Estrella Alonso · 2 de junio
¿Lo incómodo como valor estético?
Cuando me invitaron, tan filantrópicamente, a inaugurar este congreso —a un servidor, que no ha inaugurado ni un mísero pantano, aeropuerto, rotonda u hospital general—, me acordé de una escena de Mad Men.
Ernesto Castro · 2 de junio
Me dan miedo los besos de final de película
Me daba pánico vivir mi propio romance adolescente. Solía hacer ghosting o rechazar a mis pretendientes excusándome en la más mínima estupidez que encontrase: que si no me gusta como huele, que si no sabe quién es John Ford, que si quiere ser guardia civil … Me aterraba encontrar a mi príncipe azul, protagonizar un beso final de película mientras suena música ñoña de fondo y que mi vida acabase anclada a la de un hombre. Dicho así parece un paranoia ridícula, de hace siglos, pero si la cultura popular apenas cambia, ¿por qué lo han de hacer mis miedos?
La Quimera · 2 de junio
La revolución no será por streaming
En ese bucle de redes sociales y cada vez menos webs, es difícil descubrir cosas. El algoritmo decide por ti qué ver, qué escuchar, a quién seguir y, por supuesto, cuál es el tema del día, el muerto del día, la indignación del día
Manuel Moreno · 2 de junio
Reírse de las críticas
1 Podríamos estar de acuerdo en que la forma más lógica de responder a las críticas es reírse. Reírse de las críticas, de la crítica y de los críticos, me parece tan de sentido común que no merece mucho más devaneo.
Jorge Burón · 2 de junio