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Artículo aleatorio30 resultados para «fumar» · Ver todo el archivo
fumar en Barcelona
Ser fumadora social con elegancia y por la elegancia (y algún día dejar de serlo)
Muriel CoberteraFumar en sitios (y otras cortinas de humo)
El caso es que se asoma la patita con prohibir fumar en los callejeros apéndices de bares y restaurantes y claro, se lía un follonazo dialéctico sobre el tabaco.
Fernando López-PitaVolver a fumar
Nunca he sido una fumadora comprometida. Quizás lo era de adolescente, pero rápidamente el cigarrillo fue sustituido (o más bien combinado) por el alcohol, con el que sí tuve un problema y cuyo abandono me tomó años y un cambio de vida de moderada radicalidad.
María del Mar RamónMenos móvil y más fumar
En las películas ambientadas en la actualidad nadie mira el móvil, o al menos no lo consultan tanto como se hace en realidad. ¿Y si era mejor fumar que mirar el móvil cada cinco minutos?
Fernando López-Pita6 meses, 17 días y 23 horas sin fumar
Una pequeña reflexión sobre la construcción de la identidad a través de los hábitos adolescentes
Alba PlaYolanda Ramos, la que te hizo amar la vida
Yo, a las personas como Yolanda Ramos, las reconozco al instante. Quizás es la voz de fumar cigarrillos de cajetilla en cajetilla, o la risa ronca, apretada, casi molesta. Una risa que se engancha en ella misma. Una risa envuelta en dolor.
Nadia RisueñoLa avenida más fea de Córdoba
Vivo en la avenida más fea de Córdoba y aunque ya me la sé de memoria, sigo esperando un milagro cuando salgo a fumar a la ventana de la cocina.
Pedro J. LacortFumemos, es lo más sensato
Ahora que estamos a las puertas de la tercera guerra mundial, he llegado a la conclusión de que solo nos queda fumar.
Pierre LLCuidarse es agotador
Hace tres semanas me enteré de que una vieja amiga/conocida/compañera que pensaba que existía ya no existe más.
Andrea García Baroja¿Para qué sirve un pogo?
El pogo llevaba planeado meses, al parecer.
Álvaro GonzálezChamartín o el succionador de almas
Este sitio es como un corazón, pienso. La gente no llega de forma regular y ordenada, no. Entra como la sangre al corazón, a borbotones espasmódicos y descontrolados. Pum, tromba de gente, pum pum
Daniel Alonso ViñaMundial 26: Sonrisas y tres goles
Ganar fácil y por goleada tiene el mismo valor que hacerlo por la mínima y tras un partido horrible, aunque yo lo prefiero todo más fácil y bonito. Que sigan así y disfrutemos.
Álvaro BoroEl regreso de los puros
Me encanta el olor de los puros, esas volutas de humo espesas, entre gris y blanco, que se elevan pesadas y a la vez ligeras dibujando figuras imposibles. Ese olor a cigarro, calor y trabajo huele a felicidad, huele a mi padre.
Álvaro BoroLas bodas: ese delirio febril
Que te inviten es una putada multilateral: para ti, para tu cartera, para tu armario y para tus días de vacaciones.
Bardají¡Más chupitos!
Tan importante como la comida, o más, es lo que se bebe y la compañía. Esto es algo bien sabido por todos aquellos aficionados al arte del buen comer
Álvaro BoroUna madre que te entendía cuando eras niña
Mi madre a todo se despega. Una temporada llevaba su estuche de gafas al cine y un buen día, desapareció. La montura y la miopía. Bebió por primera vez en una feria, conmigo. «Niña, cuidao, que eso entra muy rápido y sube muy rápido». Y volvió a la Fanta de Naranja.
Claudia VilaComo un pendrive con virus
Antes de irme a casa me fumo un cigarro en la puerta de la T4 de Madrid por no sé qué impulso anacrónico y desvencijado. Son las once de la noche, hace frío.
Daniel Alonso ViñaDespués del barro
Ya ha pasado un tiempo. Ya han pasado dos meses desde que la lluvia, el fango y la desgracia dieron un mazazo a la cotidianeidad en la que estábamos tan cómodamente instalados. Pero en ese tiempo que ha pasado, el barro continúa.
Pau Martí TalensEstar contigo es como ir sin bragas
A veces pienso que la vida sería más fácil si me encendiese un cigarro. De brazos cruzados, como hacen las más grandes superestrellas.
Paloma GonzálezUna mesa anticapitalista
Serían las once cuando vimos, al lado de la basura, un montón de muebles y un señor que no paraba de bajar cosas de la casa de enfrente. Bingo, pensé. “No jodas, mira esto”, dijo Ulpi. Era de noche, los objetos estaban tirados en un recoveco al lado de la basura.
Daniel Alonso ViñaLos seres queridos
Sorogoyen es un increíble generador de tensión y un experto en hacerla estallar cuando y como él quiere, lo que le cuesta un poco más es el drama de personajes. Y eso es peligroso, porque El ser querido no es otra cosa que un drama de personajes.
Marc Martínez-CampayoMormonismo multimedia
De momento el mormonismo es la única doctrina que ha conseguido que el ser influencer, vender tus productos healthy y explotar a tus hijos en internet sea para sus miembros una parte esencial de la misión evangelizadora.
Elena CarmonaImaginar el futuro
Estoy convencida de que es uno de los males endémicos más graves de nuestra época.
Olivia ReconquistaEn defensa del abismo
La decadencia es tentadora y yo una fanática de lo sensual.
BardajíSolo me llamo Marta Fernández
Hace una hora me siguió en Instagram una chica que se llama como yo
Marta FernándezMariana Enriquez nos explica cómo desaparecer completamente
En el claustro del Centre Cultural La Nau, antigua sede de la Universitat de València, se reúnen los fanáticos (pero sobre todo las fanáticas) de la escritora de terror por excelencia
Marc Martínez-CampayoCosas que me invento, una estampa carcelaria
Se sentó en su litera, la de arriba, y abrió el sobre. Centró su atención en la fotografía antes que en la carta. Ella aparecía desnuda
Álvaro Gálvez MedinaEl atlántico inmoral
Un souvenir digital que dice algo así como: “estuve en Playa Canalla y me acordé de vosotros, seguidores”.
Álvaro GonzálezIsla telefonillo
Era un jueves tranquilo de mediados de marzo cuando una señora, en vez de seguir su camino, se quedó parada a la salida del portal.
Daniel Alonso ViñaGente que piensa #4: el destino y tres formas de esquivarlo
No sabría decir en qué momento exacto empezamos a engañarnos de esta manera. Al principio, lo llamábamos "ponernos al día", como si nuestras vidas no fueran más que dos líneas paralelas que necesitaban cruzarse de vez en cuando para no perder el ritmo. ¿Qué ritmo? Ya no tenemos edad para ritmos.
Carlos Gómez B.Artículos, cultura y eventos.
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